miércoles, 5 de octubre de 2011

El oro del BCE y sus recortes

Lo dicho en el post anterior sobre el FMI (de cuyas francachelas hay abundantes antecedentes) puede decirse, mutatis mutandis, para el BCE, algo más obsesionado por la inflación que el FMI, pero con los mismos modos autoritarios de quien tiene la sartén por el mango y el mango también. La conocida carta del BCE a Berlusconi y la desconocida a Zapatero son buenos ejemplos que, puedo imaginar, han ido de la siguiente forma:
Querido subordinado:
Me alegro que al recibo de la presente te encuentres bien. Nosotros también, gracias a Gold. Sabrás que la cosa se está poniendo marinera y que ya hay muchos gobiernos que no saben por dónde tirar ya que, si hacen lo que tienen que hacer, perderán las elecciones con toda seguridad, y si hacen lo que les pide el cuerpo, también.
Sabemos de tus pecadillos, pero no hacen al caso. Las instituciones como las nuestras están llenas de cosas parecidas. Sin embargo, sabemos que no eres totalmente irresponsable y eso que sabes que vas a perder las próximas elecciones, tú o los tuyos. Por eso nos dirigimos a ti para cantarte las cuarenta. 
La cosa es como sigue. Puedes hacer lo que te ordenamos (recortes en el gasto, mayor flexibilidad laboral, reducción de aranceles aduaneros, bajar salarios para ser competitivos y demás cosas que ya sabes porque te las han dicho otras autoridades como Obama) o puedes no hacerlo y dedicarte a una política keynesiana de fomento del consumo mediante la inversión pública (aunque ya me dirás tú de dónde vas a sacar la pasta para tal inversión inmediata: de nosotros, no). Si no nos haces caso, allá tú: no tendrás con qué invertir ni tendrás cómo afrontar tus deudas. Si nos haces caso, seguirás endeudándote, pero esperando que un día no lejano la cosa escampe y deje de llover y no precisamente café, sino chuzos de punta. Vamos, que si desobedeces, caerá sobre ti el peso de nuestra cólera divina: Zeus tonante te arrasará con sus rayos. Si nos obedeces, no es que vayas a mejorar, pero, por lo menos, no empeorarás tanto. O sea, que tienes que elegir entre empeorar un poco y empeorar un mucho.
Te preguntarás por qué hacemos las cosas así. Pero como te habrán dicho tus asesores (ya sabemos que no tienes ni idea de economía), que damos por supuesto que son neoclásicos (lo de neoliberales lo dejamos para los que quieren hacer política con ese nombrecito), es porque tampoco nosotros tenemos muchas más opciones para cumplir nuestros objetivos de impedir la inflación o, como el FMI, salvar el sistema financiero de la quema. A estos se les nota más. A nosotros algo menos porque lo que queremos es salvar a los bancos europeos, claro, aunque con un sistema financiero mundial, eso no tiene mucho sentido. El caso es que prestaron muy alegremente y muy irresponsablemente a gobiernos manirrotos a los que hacían como que no les veían las chapucillas contables que estaban practicando. Pero no somos nosotros los que vamos a meternos con los bancos como si fuésemos del Occupy Wall Street.
Por la amistad que nos une después de tantas cumbres en lugares tan elegantes y con caldos tan exquisitos y "after work" tan espléndidos, digamos que por los brindis que hemos compartido a nuestras respectivas prosperidades, te podríamos añadir que, hagas lo que hagas, la cosa va a ir a peor, así que haz como los altos directivos de las cajas de ahorros mal gestionadas: asegúrate una jugosa jubilación y el que venga detrás, que arree. Nosotros lo estamos haciendo o, como dicen los parlamentarios europeos que hablan catalán y hacen todos ellos, "lo que va davant, va davant", es decir, "y comamos y bebamos y cantemos y bailemos que mañana ayunaremos".
Sabemos que hemos divagado un poco en estos últimos párrafos, así que volvemos al inicio: obedece y calla. Si no obedeces, te la cargas. Y si hablas y dices que "el rey está desunudo", las primeras partes pudendas que se pondrán a la vista pública serán las tuyas lo cual no excluye que tus indignados (ahora cada cual tiene los suyos), presa de una indignación de rango superior, te las corten con gran regocijo por nuestra parte.
Nada más por hoy, pero prometemos volver a la carga sea quien sea el que te suceda. Hay una lectura obligada en estos días  y es "La ley de Murphy": si las cosas son capaces de empeorar, empeorarán necesariamente. Y ahí estaremos nosotros para estropearlas todavía más ya que no estamos dispuestos a reuniros y deciros que estamos en el mismo barco y que se acabó el nacionalismo de cada cual.
Como sabemos que tienes estudios, no vendría mal que revisares la literatura sobre "teoría de la dependencia" que se produjo en América Latina en los años 60. Allí explicaban cómo el subdesarrollo era un largo proceso en el que las condiciones locales tenían un peso, pero un peso mayor la tenía su relación con el exterior: instituciones de rango superior (lo que ahora seríamos nosotros) y países con capacidad para subdesarrollar a aquellos países (lo que ahora podrían ser los BRICS dispuestos a comprar deuda y a hacer inversiones aunque, eso sí, con condiciones).
Que dios nos pille confesaos. Tuyos afectiísimos que estrechan tu mano
BCE-FMI-BM unidos que jamás serán vencidos
Reconozco que mi traducción no es muy fina, pero, al fin y al cabo, nadie me paga por hacerla y yo soy de los que se empeñan únicamente cuando me pagan bien.

2 comentarios:

  1. La verdad es que pese a apreciamos sinceramente sus esfuerzos por tratar de "edulcorar" el contenido de la carta no era necesario. Si los ciudadanos de los países en "vías de subdesarrollo" (como bien ha calificado usted mismo a los miembros de la UE en las sesiones del curso impartido en la AECID al que he tenido el placer de asistir) ya estamos hechos a todo.
    Por cierto que las tres instituciones estas a las que hace referencia en el último párrafo bien podrían constituir la OCSDE (Organización para la Coordinación del Subdesarrollo Económico) cuyo lema vendría a ser algo así como "Por una Economía Mundial menos sana, menos justa y mucho, mucho más desigual", que ya está bien de tanta redistribución, hombre.

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  2. Muy bueno lo de la OCSDE. Tomo nota.
    Este es uno de los muchos temas en los que me gustaría estar equivocado junto a lo que ya sé que me equivoqué. Saludos

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