miércoles, 7 de septiembre de 2011

Rigor presupuestario

No es un asunto local aunque haya manifestaciones locales contra dichas medidas (sin ir más lejos, en Madrid y Barcelona). Pero es un asunto, por lo menos, europeo que sigue siendo intrigante porque sus consecuencias son claras: a más rigor presupuestario, más dificultades para la recuperación, según dice el artículo de Le Monde.
Hasta yo entiendo que el rigor presupuestario se puede conseguir con un aumento de los ingresos (impuestos, tasas) y/o con una disminución de los gastos (sociales, suntuarios, de inversión). Y las opciones políticas son, como se ve, variadas: 1. ir únicamente a los gastos y, en concreto, a los fáciles, es decir, a los sociales (protección, seguridad social, sanidad pública, educación pública); 2. ir únicamente a los ingresos y, en concreto, a los fáciles, es decir, a las tasas y, si hace falta, a los impuestos a los asalariados (y no de manera progresiva de forma que los más ricos paguen, como si fuesen escandinavos, más, en proporción a lo que pagan los demás); 3. una mezcla de ambos. Pero el objetivo está claro. ¿Claro?
En realidad, ese rigor no tendría por qué ser un fin, sino que es un medio. Pero un medio ¿para qué? Y también ahí hay respuestas variadas: 1. un medio para sacar adelante agendas políticas de desguace del Estado de Bienestar conocido y publicitado (aunque no del Estado de Bienestar para ricos, del que se habla menos, que es rechazado durante las vacas gordas y a cuya teta se aferran en tiempos de vacas flacas); 2. un medio para permitir que el sistema en el que vivimos desde siglos siga existiendo.
A este respecto, un colega, y a pesar de ello, amigo, me hace llegar un texto (Del capitalismo como "sistema parásito"), publicado por Zygmunt Bauman en 2009 en Clarín (ahí va el enlace, y vale la pena leerlo). En él recupera algunas ideas de Rosa Luxemburg de las que, probablemente, también bebió Immanuel Wallerstein: el capitalismo realmente existente funciona mediante la "colonización" de "territorios vírgenes" para la explotación. Esta colonización puede ser física (conquista, ocupación, "descubrimientos" varios), puede ser comercial (el neocolonialismo inaugurado por los Estados Unidos al sustituir a Inglaterra como potencia hegemónica colonial) o puede ser financiero. En este último caso, el sistema actual se ha mantenido, indica Bauman, pasando del capitalismo del que hablaba Max Weber (austero, ahorrador, calculador, capitalismo inversor a partir de la fórmula S=I) al capitalismo de consumo y, de éste, al capitalismo del crédito que es el que habría entrado en crisis como todos los sistemas anteriores de mantener en vigor la norma básica del sistema, que es la del beneficio o, si se prefiere, la de la acumulación incesante de capital. Cierto que también intentó colonizar el espacio virtual o ciberespacio (proceso del que formaría parte la burbuja del punto.com), pero siempre mediante burbujas que reventaban (es lo único que se sabe cierto sobre las burbujas: que revientan, como sucedió con la burbuja inmobiliaria en zonas del sistema -como el Japón en los años 90- y que ahora ha contaminado a todo el planeta con las subprime estadounidenses, con particulares efectos en las Españas, que tenía la propia).
Pues bien, lo que ahora mantiene vivo al sistema es la colonización... del futuro: el beneficio de hoy se obtiene cargando sobre las espaldas no de los "salvajes" o de los "primitivos pre-capitalistas" como comenzó la cosa, sino sobre las generaciones futuras. Eso es, al fin y al cabo, la actual crisis de la deuda que, para gestionarla, exige rigor presupuestario por parte de los Estados que han corrido en socorro del vencedor.
¿Se acaba con eso el capitalismo? No está tan claro. Cuando se vio que ya no había territorios vírgenes (territorios físicos) que colonizar, se pensó que el capitalismo entraba en "crisis terminal". Pero, de momento, el sistema ha sido capaz de superar las sucesivas "etapas superiores del capitalismo". En el caso anterior, mediante la invención del Estado de Bienestar. En el actual, mediante la aplicación del Estado de Bienestar para ricos y la colonización del futuro (como veía ayer, un país que debe -entre público y privado- tres veces su PIB, tiene que colonizar su futuro y aguantar mediante rigor presupuestario mientras pueda y no se invente otra cosa). La capacidad de afrontar las crisis creadas por el mismo sistema (no por los anti-sistema, ciertamente) es proverbial.

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