martes, 27 de septiembre de 2011

Políticos ante la crisis

O su diagnóstico no es el correcto y las cosas no son tan graves como dicen, o son unos irresponsables o están tan atrapados por sus propias reglas del juego que no pueden hacer otra cosa. Me refiero a los políticos de los países que antes llamábamos centrales (o del Norte, o enriquecidos, o desarrollados) y para los que habrá que buscar un nombre cuando dejen de ser "países en vías de subdesarrollo". En todos ellos (y en algunos, como en los Estados Unidos que yo sepa, con opinión pública en contra de tal comportamiento) los políticos, que podrían haberse sentado y podrían ponerse de acuerdo para afrontar el viento en contra, se dedican, en cambio, a la lucha política habitual que consiste en "quítate tú, que me pongo yo". 
El resultado no es un "giro a la izquierda" como saludan, no sé si con mala fe, en Francia la victoria en el Senado ni un castigo al gobernante por no ser "suficientemente de izquierdas" como sucede en los Estados Unidos. El elector castiga al gobernante sea de la tendencia que sea y desdeña a la clase política por ser incapaz de llegar a acuerdos ante "la que está cayendo" y que afecta sobre todo a esos países... de momento. Ya hay "indignados" en casi todos ellos y es de suponer que va a aumentar los que protestan ante Wall Street o contra el desahucio o por un "que se vayan todos" como ya sucedió en Argentina. En todo caso, como digo, asombra que los políticos no sepan hacer otra cosa que pelear por el poder sin tener ideas claras de qué hacer con él. Cuando el viento sopla a favor, todo va bien. España iba bien. Pero cuando no hay harina, todo es mohína. 

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