miércoles, 28 de septiembre de 2011

Ocupar Wall Street y marchar a propósito del TIPNIS

De nuevo un comportamiento colectivo de tipo expresivo, pero no instrumental. Me refiero a la primera parte del título de este post y del que hay reportajes en vivo y reflexiones al día. Manifiesta un descontento profundo con el sector financiero que fomentó las hipotecas, generó esperanzas en el accionariado y convenció de la necesidad de fondos de pensiones que garantizasen una jubilación gozosa, sector que, cuando reventó su burbuja -no solo inmobiliaria-, corrió a pedir ayuda a los respectivos gobiernos del país en el que se encuentre su cuartel general -aunque son empresas globales- y los gobiernos se la dieron endeudándose... con los bancos a los que socorrían y que se repartían los despojos mientras los ciudadanos que perdían su casa, veían caer sus acciones y se encontraban con una pensión evaporada tenían que sufrir recortes del gasto público y aumento de tasas e impuestos para ayudar a los gobiernos que habían ayudado a los bancos que habían creado el problema. Los bancos recibían dinero a bajo interés (si es que había alguno) y lo prestaban a quien les ayudaba con intereses más altos. Negocio redondo, pero cabreo por parte de estos "indignados".
Pero el cabreo y la indignación no son un comportamiento instrumental: no es un medio para conseguir un fin, fin que, por cierto, no suele ponerse de manifiesto o es sustituido por una "carta a los Reyes Magos" genérica o abstracta del tipo que fue, en su día, el "que se vayan todos" argentino que únicamente consiguió que se quedaran todos.
Demos ahora un salto hasta Bolivia donde una marcha de indígenas, indignados por una carretera planificada por el gobierno supuestamente indígena y financiada con capital brasileño (el nuevo centro regional), ha sido reprimida de manera más propia de pasados gobiernos dictatoriales "q'aras" que del actual de Morales Ayma. Los indígenas exigen que se detenga el proyecto que atraviesa sus tierras tradicionales en un Estado supuestamente Plurinacional que, constitucionalmente, respeta el derecho consuetudinario indígena y que se declara paladín de los derechos de la Madre Tierra, la Pacha Mama. Y el gobierno responde "defendiendo" a los marchistas de ellos mismos mediante la violencia militar. Hay hasta dimisiones pero una dimisión es significativa: precisamente la de la ministra de Defensa, bien sintomática. Se pueden ver los últimos posts del blog del boliviano Raúl Prada y la crónica de Alex Contreras, que fue portavoz del gobierno.
Por parte de los indígenas hay, ciertamente, un comportamiento expresivo de su indignación, pero el elemento instrumental está más claro que en el caso de Wall Street: quieren hacer presión para que se respeten sus derechos (y la Constitución) y para que se detenga lo que consideran una agresión a sus territorios y a la Pacha Mama. haciendo ver las incoherencias del gobierno Morales. Es un fin concreto y es alcanzable. Otra cosa será que se consiga aunque, de momento, la construcción se detiene "hasta que haya un debate nacional" según dice el presidente que ya ha buscado la brecha entre indígenas conservacionistas y cocaleros de cuyo sindicato sigue siendo dirigente. Pero este movimiento está mejor planteado que el estadounidense aunque no sea tan fácil obtener buena información sobre el asunto (por cierto, hay pequeñas diferencias de matiz en el tratamiento del tema entre La Razón -periódico de La Paz- y El País -periódico de Madrid-, ambos del Grupo Prisa. En otros asuntos han expresado posiciones divergentes, mostrando así que las empresas periodísticas no tienen ideología sino intereses).
(Añadido el 29: esto es lo mejor que he leído sobre lo del TIPNIS y esto lo peor por más que  no le vea mucho sentido a lo de Avaaz -que también me ha llegado para que lo firme y no he firmado-)
(Añadido el 1º de octubre: y aquí está la posición expresada por los marchistas después de los hechos resumidos más arriba. Sigo teniendo el mismo problema: en el caso de que la dichosa carretera fuera de "interés nacional" que justificase una nueva agresión a la Pacha Mama, ¿no es suficiente que los indígenas implicados digan que no como para que se respete su territorio -TI, no solo PN- y su derecho? Los sujetos de esta acción son los indígenas que han sabido proponerse objetivos claros, dotarse de medios apropiados y sacrificarse con la marcha. Que otros se puedan aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid es otra cuestión. Real, pero que viene después de la anterior)

No hay comentarios:

Publicar un comentario