lunes, 5 de septiembre de 2011

Los gobiernos pierden

Italia ha dejado de ser una excepción: sus gobernantes (Berlusconi, Bossi) tienen unas perspectivas electorales más bien magras, lo cual significa que la oposición tiene las de ganar en los próximos comicios. Merkel, aunque haya sido calificada por Forbes como la mujer más poderosa del mundo, va perdiendo elección tras elección, incluso en "su" Land, teniendo a su partido en franca retirada. Sarkozy no lo tiene mejor y hasta Obama se dedica a recuperar el terreno perdido haciendo una política de "demand side economics". España no es una excepción. Y parece que se unirán a lo ya sucedido en Grecia, Portugal o Reino Unido: que los gobiernos pierden las elecciones de la crisis. Si, como dice la directora del FMI, lo peor está por venir, la tendencia en los países centrales se podría agudizar (no así en los emergentes o en los semiperiféricos, pero eso todavía está por ver).
Los electores perciben que sus gobiernos han fallado y algo hay de verdad en eso. O porque los gobernantes no quisieron/pudieron/supieron ver la que se venía o porque no han sabido, una vez llegada la catástrofe, gestionarla adecuadamente, produciendo desempleo, contracción del consumo, problemas con el crédito... y generosas ayudas a los bancos. Hay indignados hasta en Israel.
Una vez más, la ideología nacionalista (uno de los pilares del mantenimiento del sistema mundial) impide percatarse de la complejidad del problema. Dicha ideología supone que el mundo está formado por naciones, que las naciones tienen o deben tener su Estado y que ese es el ámbito "normal" de la política ya que el ciudadano (de su Estado o de su futuro Estado) le debe lealtad a su nación y es en dicho ámbito que se desarrollan (o deben desarrollarse) las elecciones, la formación de gobiernos y las decisiones que afectan a la vida cotidiana de esos ciudadanos.
¿Qué sucede con los problemas que se plantean en un ámbito superior al Estado-nación? Pues que no se ven como tales sino que los supone igualmente "nacionales". Si en mi Estado las cosas van mal, la culpa la tiene su gobierno. Y punto.
Insisto en que no trato de quitarle responsabilidad al gobierno de aquí o de allá. Pero mientras sigamos viendo el problema como local y únicamente local, no habrá modo de solucionarlo. Porque también los gobernantes actúan en función de lo local, de sus próximas elecciones (Merkel es un caso evidente, aunque no cargado de éxito, como he dicho), de su ámbito de decisiones. 
La cuestión, tal y como está planteada, es irresoluble: la Humanidad ha estado viviendo por encima de sus posibilidades: financieras (el mundo está hiper-endeudado) y ambientales. Sólo podría salir de esta mediante un "decrecimiento" controlado y desigual (obviamente, los países periféricos tendrían que crecer, pero el Planeta, el medioambiente, no está para un crecimiento generalizado). Sin embargo, ningún gobierno de país central va a plantear ni siquiera remotamente su propio "decrecimiento" que supondría un aumento del desempleo y garantizar, de manera ya insoslayable, perder las siguientes elecciones. Y, por lo que se ve, el modelo de "desarrollo" de los países periféricos (incluso de los retóricamente pachamamistas) es el del crecimiento, para lo cual necesitan endeudarse y agredir a la Naturaleza. 
De momento, los gobiernos de países centrales pierden y serán sustituidos (como ha pasado en Grecia, Portugal o Reino Unido) por gobiernos que seguirán actuando en el ámbito que pueden y que es el Estado-nación.

6 comentarios:

  1. Lo que dices lo tengo claro, pero para actuar en un ámbito más amplio, pongamos en nuestro caso Europa, ¿no habría que ceder todavía más soberanía nacional a este ámbito mayor? Eso da miedo.

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  2. Sí, más, bastante más. Entonces ¿para qué las naciones? En fin, ja vorem. Saludos, profe.

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  3. Para legitimar al Estado una vez que el Rey, por la gracia de Dios, dejó de legitimarlo. Y el Estado o, más bien, el sistema interestatal, para mantener este sistema-mundo que por eso dura tanto.

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  4. Pues entonces ¿una federación de naciones?

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  5. No me entero. Me lío un montón con estas cosas.

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