sábado, 17 de septiembre de 2011

La agonía de otro mito

Cuando desde la revista América Latina en movimiento se planteó la cuestión de la agonía del mito del desarrollo y la necesidad de reformularlo, hubo varias intervenciones (hablo del año 2009) en las que la referencia al Buen Vivir era explícita y esperanzadora. Desde entonces, ese concepto en construcción ha sufrido diversos avatares y siguen produciéndose elaboraciones del mismo. La revista Obets le ha dedicado un número de 2011 donde son de destacar las aportaciones del ecuatoriano Alberto Acosta y de la boliviana Elisa Canqui, al igual que en un número de 2009 valía la pena leer la aportación de Xavier Albó, boliviano,  y la del urguayo Eduardo Gudynas.
La idea me interesó. Frante a tanta "carta a los Reyes Magos" en las que se expresan los buenos deseos de "otro mundo posible", pero no por ello probable, esta idea tenía un elemento distintivo tanto frente a estos como frente a la versión dominante de "desarrollo=crecimiento económioc=aumento del PIB". Como es obvio, para que una carta a los Reyes Magos tenga interés, hace falta saber si los padres de la criatura que tiene tales deseos o esperanzas tienen a su vez capacidad de compra para hacerlo realidad. La idea de Buen Vivir (o Vivir Bien como prefieren decir en Bolivia) no era una simple carta a los Reyes Magos, sino que se encontraba en sus respectivas nuevas Constituciones y aparecía en las declaraciones públicas de sus respectivos gobernantes, además de estar en planes y proyectos. Es decir, no era como la retórica del informe de Stiglitz, Sen, Fitoussi y otros (2009) encargado por el presidente Sarkozy que se reducía a nuevas formas de medir el bienestar, pero no un cambio de objetivos y medios para responder a las necesidades básicas reales de la población. 
El Buen Vivir, en cambio, podía ser una política real, aplicada por gobiernos reales. Cierto que periféricos y de pequeño tamaño (relativamente hablando), pero un sistema como el mundial, tan alejado del equilibrio, podía recibir el impacto de ese pequeño cambio y tener efectos notables sobre su funcionamiento y resultados.
No ha sido así. Con independencia de que el Buen Vivir parecía incluir elementos ambientalistas que estos gobiernos (el de Morales y el de Correa) no parecen dispuestos a afrontar (TIPNIS, Yasuní), las prácticas observables de dichos gobernantes dejan el Buen Vivir tan en la retórica como el informe de Sarkozy. Blablabla. A lo más, y hay que abrir la boca en asombro, el Buen Vivir ha dado nombre a uno de los bonos (cédula del Buen Vivir) con que el presidente Chávez practica una bonocracia parecida a la del presidente Morales y que tan ardorosamente defiende este último frente a los intentos de recordarle el objetivo del Buen Vivir.
Hay, pues, motivos para pensar que la cosa se va a quedar en una palabra más con las que los políticos se entretienen y que los académicos elaboran como carta a los Reyes Magos mientras el comportamiento observable es extractivista, agresor de la Pacha Mama, neodesarrollista, neoneoliberal o como quiera llamarse, pero sin nada que ver con el Buen Vivir que predican y no te digo en sus versiones más místicas como la de algunos aymaras o más políticamente elabordas como la de algunos kichwas. Precisamente ahí residía, en 2009, uno de mis motivos para interesarme por el tema: la palabra venía de lenguas que habían sido declaradas como "inferiores" por los criollos y los colonos y entraba en las dos Constituciones viniendo de la periferia de la periferia. Era un cambio simbólico importante. Y yo sé de parte de quién estoy.
He roto la carta a los Reyes Magos.
Un observador atento y documentado de aquella realidad me escribía recientemente a propósito de la agonía del mito del Vivir Bien que yo observo:
Esos gobiernos andinos que podrían hacer algo, aunque sea pequeño, no lo harán. Eso es realismo. Pero la humanidad no se reduce solo al mundo andino. Hay otras opciones y ya verás que desde otras regiones surgirán con fuerza las tesis del Vivir Bien. Y desde allí volverán al mundo andino, por efecto de la colonialidad del poder. Esto es optimismo.
No hace falta que diga que me encuentro entre los realistas o, si se prefiere, entre los pesimistas que dudan que surja en otras regiones y que, de allí, se extienda. Cierto que no parece que vaya a surgir entre los "emergentes", y las "condicionalidades" que pone el gobierno chino para entrar en esquemas de "cooperación al desarrollo" con la Unión Europea no son, precisamente, asuntos que tengan que ver con el Vivir Bien.

3 comentarios:

  1. Hola José María, ¿qué opinas del concepto de FELICIDAD INTERIOR BRUTA, que se está intentando implantar en Buthan?

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  2. Sólo conozco esto: http://www.grossnationalhappiness.com//PowerPoints/gnhppt.pdf
    Y no es muy diferente de lo de Gallup: http://www.wbfinder.com/home.aspx
    Pero la diferencia está en que la FIB se pretende una crítica al PIB.
    Se puede hacer la misma crítica que se ha hecho desde el Banco Mundial a la "pobreza multidimensional": que no aporta mucho como guía para la toma de decisiones (aunque la "medida" del Banco aporta todavía menos, pero esa es otra cuestión).
    Una cosa es un indicador simplista y falso como el PIB y otra un indicador complejo e inútil como la FIB que, encima, no permite comparaciones ni en el espacio (cambio de sociedad a sociedad) ni en el tiempo (cambio cultural dentro de la sociedad). Si hay que optar, el FIB. Pero es elegir entre la peste y el cólera.

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  3. Después de lo anterior, me ha entrado esto, mostrando su posible utilidad:
    http://www.project-syndicate.org/commentary/singer78/English

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