jueves, 8 de septiembre de 2011

Hacer de tripas corazón

No es exactamente eso lo que muestra un estudio publicado en los Proceedings of tha National Academy of Sciences del que me entero gracias a The Economist. El estudio se basa en ratas con la habitual extrapolación a los humanos, pero lo que encuentra es curioso: que la flora bacteriana intestinal puede influir en cómo se encuentra uno de humor, de buen o mal humor.
Mis amigos espiritualistas (como amigos, evitamos entrar en esas discusiones ya que sabemos que no hay modo de convencernos unos a otros y sí de perder la amistad por causa de una discusión que considero tonta) lo verán con malos ojos. Los materialistas dirán "quid novi?", dónde está lo nuevo. Bueno, pues en la distancia entre tripa y corazón, pero nada más. No hace falta recurrir  a otros factores.
Lo curioso de estos espiritualistas concretos (la verdad es que me caen muy bien) es que evitan las medicinas ¡por sus efectos secundarios!. Esos sí que los reconocen y dan por supuesto que, claro, son malos. Podrían reconocer también algunos efectos beneficiosos y hacer un balance entre lo que se gana y lo que se pierde. Pero es inútil discutir con ellos: debemos de tener bacterias diferentes.

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