viernes, 9 de septiembre de 2011

Cambiar la Constitución

Si algo sucede en un único lugar y en un solo momento, se trata de un accidente. Si sucede en varios lugares, la cosa adquiere un significado diferente y hay que preguntarse qué significa la coincidencia ya que no se trata de un accidente sino que ya hay factores sistemáticos en juego.
En Italia el presidente Napolitano ha mostrado sus reservas ante la improvisación (sic) de introducir el rigor presupuestario en la Constitución. 
En Francia el presidente Sarkozy sigue tejiendo alianzas para intentar introducir la "regla de oro" del rigor presupuestario en la Constitución.
Claro que las condiciones políticas y económicas no son las mismas ni tampoco comparables con las de España. Pero los tres gobiernos han intentado lo mismo, dependiendo de la aritmética parlamentaria y de las condiciones constitucionales el que se haya ido por un camino u otro. Unas constituciones se pueden cambiar con más facilidad que otras.
Pero ¿por qué coinciden los tres? ¿Les han llamado a todos "desde arriba"? Pero ¿quién puede estar por encima de Francia? Nadie, por definición. ¿Entonces?
En Italia protestan y protestan en España los posibles damnificados por tal cambio legal. En Francia, todavía no, porque la cosa va a tomar su tiempo. Protestan contra sus respectivos gobiernos o las respectivas coaliciones que han tomado tal decisión. Pero ¿no tendrían que protestar por lo que hay de común en los tres? Convirtiendo el problema en un asunto local, apto para las politiquerías habituales y los juegos electorales de siempre, no se resuelve. La mejor forma de no resolver un problema es no plantearlo bien. Y me da que no se está planteando bien. Pero me falta información (que, evidentísimamente, los gobiernos sí tienen) para saber con claridad lo que hay detrás. Y no me valen las abstracciones del tipo "los mercados", el neoliberalismo o el sistema.

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