lunes, 12 de septiembre de 2011

11-S: la pregunta que falta

Robert Fisk, en The Independent, me ha hecho caer en la cuenta. Se refiere a las montañas de libros publicados sobre el siniestro atentado de hace 10 años, pero puede aplicarse a los reportajes de ayer que siguen hoy. En todos, dice (y constato), falta un pequeño detalle: el motivo que movió a tal barbaridad. Silencio.
Se ha discutido sobre los motivos que movieron al gobierno del Bush de entonces (junto al trío de las Azores, Aznar, Barroso y Blair) a la barbaridad del ataque a Iraq. Hay para todos los gustos: desde las armas de destrucción masiva que poseía Sadam a la capacidad que tenía de atacar "en cuarenta y cinco minutos" a Inglaterra. "Créanme", decía Aznar en la televisión, y se equivocaba o mentía. También había quien decía que suprimiendo la ayuda iraquí a los palestinos, el problema (el "tema") de Palestina quedaría aliviado, como dentro de nada se podría decir respecto a Irán. Recuerdo haber publicado un artículo en revista profesional recogiendo los diferentes motivos que podían suponerse, aunque no me dejé llevar por las teorías de la conspiración que todavía se barajan y que incluyen que se trataba de un Pearl Harbour planificado fríamente por el gobierno estadounidense para convencer a sus ciudadanos de la necesidad de bombardear a Iraq, pasando por Afganistán.
Sin embargo, la discusión sobre los motivos de los atacantes no es tan viva y variada. La Comisión estadounidense creada ad hoc no acaba de atreverse a decir que fue "fanatismo religioso" (porque, probablemente, no lo sea) ni, mucho menos, a citar el espinoso "tema" (que ese sí es problema) de Israel-Palestina. Y, sin embargo, si uno recuerda el primer comunicado de Ben Laden, la cita es directa. ¿Por qué lo hicieron?¿Ningún esfuerzo por comprender -no por justificar lo injustificable sino por entender los motivos del otro-? Curioso.
Lo que no es curioso es que se esté viendo el aniversario desde la perspectiva del Estado-nación (estadounidense, por supuesto) y no desde la perspectiva del sistema mundial, como sugiere Richard Falk. Por lo menos, habría que incluir algunos países más para hacerse una idea. Amén de que ha habido más muertos inocentes por violencia en otros lugares, pero que no son del país hegemónico y, por tanto, no tienen la misma importancia.
(Añadido el 17: En las memorias de Cheney se reconoce implícitamente que la invasión de Irak se hizo sin apoyo de Naciones Unidas y se afirma que lo peor, con ser tan rechazable, no fue el 11-S sino el 12-S y la serie de guerras iniciadas y que se mantienen)

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