martes, 9 de agosto de 2011

Totteham: no hay como no saber

La radio es un buen acompañante en los viajes largos en coche como el de hoy. Pero han conseguido irritarme.
1. Con la que está cayendo, con los nubarrones que hay sobre la economía de los países centrales (no sobre la economía "mundial"), un par de boletines de noticias han abierto con los tres muertos producidos por un accidente en la feria de Villacañas. Humano, demasiado humano. 
2. La segunda noticia ha sido la evolución de la violencia callejera en Inglaterra a partir de los sucesos de Tottenham. Ya son varias las ciudades en las que hay enfrentamientos, incendios y saqueos. Mi irritación la ha producido uno de los expertos consultados. No ha dicho que esa violencia ha sido producida por el neoliberalismo, pero le ha faltado poco. Ha pasado como sobre brasas a la hora de indicar las causas (las estándar: pobreza, exclusión y racismo) y ha incidido, a partir de un diagnóstico tan pobre, en las soluciones acordes con su credo político. 
(Intermedio: He leído en periódicos "serios" las diatribas de algunos comentaristas habituales en medios ultramontanos contra los que achacan la violencia de Breivik a la "ultraderecha", como si todos los ultraderechistas fuesen terroristas. Cierto: no lo son. Pero tampoco todos los musulmanes, antisistema, anarquistas, antiglobalización, altermundialistas y 15M lo son y es habitual en aquellos medios cometer el mismo "pecado" que el comentarista, con razón, denuncia... para caer en él cuando se trata de otras personas).
3. Por fin una entrevista sensata en la que la periodista no hace preguntas tontas o genéricas sino que se ha documentado previamente y el que contesta sabe de qué habla (cuando ni uno ni otro saben de qué hablan, la cosa irrita a no ser que digan lo que uno espera que digan y no espera que le informen). 
a. Primero, la secuencia. Dónde empieza el asunto, dejando claro que no todo está claro y que el muerto no es precisamente un santo. Pero que se trata de una reacción contra la brutalidad policial (que suele ser sistemáticamente racista en el barrio) que se extiende a otros barrios y ciudades en los que ni hay problemas de racismo ni de policía racista.
b. Segundo, el contexto que aparece a primera vista. Cierto (como en 2) que se trata de barrios con alto nivel de desempleo, pobreza, frustración y hasta desesperanza. Pero sin incurrir en la "falacia ecológica": no todos los que viven en dichos barrios están desempleados, son pobres, están frustrados y sufren de desesperación.
c.Tercero, una cuestión aparentemente marginal: los muy jóvenes que aprovechan la situación para "divertirse" quemando o rompiendo cosas. Es la cultura de "no hay nada colectivo: sólo cuenta lo que a mí me importa". Lo que cuenta no es el punto b ni, mucho menos, el a. Es la cultura del botellón (no importa a quién se moleste, no hay que preocuparse por dejar basuras y ensuciar) llevada a sus últimas consecuencias
d. Cuarto, una cuestión ambiental muy importante: familias desestructuradas cuyo papel es asumido por la pandilla y modelos de comportamiento que se transmiten por medios en los que se confía (las redes) más que en la familia, por supuesto. Si el modelo en estos días y en dicho país es el Murdochgate que  alcanza a los políticos, pues ya se sabe lo que puede dar de sí ese modelo de comportamiento del "todo vale" que también aparece en los que, como "saben" que tienen razón, se sienten legitimados para saltarse las leyes de tráfico o las que regulan el derecho de manifestación (caso de algunos "indignados").
e. Quinto: claro que también (insisto en el también y no digo "únicamente") hay delincuentes puros y duros que aprovechan la ocasión para entrar a saco. Cierto que los chiquillos que se divierten quemando o asaltando un comercio están cometiendo un delito, pero digo delincuente refiriéndome a ladrones. El discurso de Cameron se refiere "únicamente" a estos tal vez pensando que esta "locura de verano" puede empañar las Olimpiadas o, simplemente, el comercio turístico en época de vacas flacas.
En un asunto, como todos los de su especie, complejo que lleva con facilidad a las simplificaciones. Incluida la de "esto lo arreglaba yo en cuatro días": hasta que se rindan, como diría el Partido Popular español en el caso de ETA, y aquí se traduce en un "más policía". Y como está sucediendo con la crisis de la deuda, los diagnósticos apresurados y simplistas no necesariamente llevan a terapias eficientes y eficaces, menos aún si hace tiempo que no se pisan las calles y se vive en el despacho. Pero así es la especie humana: un desastre. Con esta simplificación termino el post.

5 comentarios:

  1. Hola profe. He llegado aquí pinchando enlaces.

    Un abrazo.

    Cristina Jurado (primera promoción Sociología Alicante).

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