martes, 23 de agosto de 2011

Tasa Tobin

Hace ya bastantes años (por supuesto, antes de la que está cayendo), un destacado miembro de ATTAC y buen amigo se coló en una de mis clases en Barcelona y me preguntó por la tasa Tobin, la propuesta que ellos hacían entonces para hacer pagar impuestos a las transacciones financieras internacionales. Como amigo de Platón (y, en este caso, con un gran respeto intelectual para quien me lo preguntaba), pero más amigo de la verdad, contesté lo que entonces pensaba:
1. Que el tal Tobin no acababa de estar de acuerdo con la versión que se estaba dando de su tasa.
2. Que yo no observaba condiciones objetivas para que se pudiese aplicar, estando como estaban, los que se dedican a tales transacciones, en inmejorables condiciones políticas como para impedir que se aplicase.
3. Y, por tanto, que no la veía probable mientras los políticos no mostrasen la más mínima voluntad de aplicarla por más que grupos como el suyo hubiesen hecho una magnífica presentación de su necesidad o, por lo menos, de su oportunidad.
4. Amén de que no acababa de entender cómo se podría controlar en la práctica el billón de dólares que movía dicho mercado AL DÍA en aquel entonces, en su mayor parte oculto.
Ahí quedó la cosa y seguimos tan amigos. Pero la situación ha cambiado y ahora el tándem Merkel-Sarkozy han insinuado que se podría aplicar siguiendo lo ya enunciado en reuniones políticas de alto nivel. ¿Qué pienso ahora?
1. Se mantiene, pero es irrelevante lo que diga el economista Tobin, ya fallecido: lo que es relevante es la propuesta más o menos concreta.
2. Las condiciones objetivas han cambiado. ¿Seguro? Pues no lo estoy yo tanto. Cierto que se observan divisiones dentro de "los de arriba", por ejemplo, entre los que están en la producción y los que están en la comunicación (tipo Murdoch-Berlusconi). Pero eso no afecta a los que mueven ingentes sumas de divisas en el mercado internacional, que siguen campando por sus respetos. Tal vez no sean lo que fueron (los reyes del mambo), pero siguen siendo los que son: los que pueden sellar el fin de una divisa o, por lo menos, cambios importantes en la misma -como hizo Soros sacando la libra del sistema europeo- y los que pueden hacer ataques especulativos a corto por más que estén prohibidos a corto ya que volverán las oscuras golondrinas.
3. La retórica política ha cambiado ligeramente, pero no tanto en lo que se refiere a las prácticas realmente observables. Los políticos responden a su circunscripción y ésta no es el mundo, mientras que el ámbito de actuación de los inversores internacionales, como su mismo nombre indica, es internacional, mundial. El interés de los políticos es ser reelegidos o llegar al poder y, en todos los casos, mejorar las perspectivas electorales (¡locales!) de sus partidos. Eso no pasa por la tasa Tobin que podría suponer una reducción de los fondos con que se financian las campañas electorales (¡locales!).
4. Y seguimos donde estábamos: no veo (y algunos que sí saben del asunto, no ven) cómo ponerla en práctica para la billonada que se mueve ahora en esos mercados.
Con independencia de que a mí me gustaría ver la tasa Tobin aplicada (que sí, que me gustaría), sigo sin verla probable. Tal vez ahora tendría que matizar más de lo que dije en Barcelona, lo cual indica que algo está cambiando y que procuro respetar la realidad (rayando en el positivismo, lo sé), pero aunque la probabilidad haya aumentado, todavía está en límites que la hacen poco previsible. Y menos cuando se leen las cosas que se han dicho sobre Standard&Poor's. Suena como si pusiésemos en una pancarta: "No a los terremotos".
(Añadido el 17 de septiembre: los gobiernos europeos siguen sin decidirse y supongo que hay diferencias entre ellos sobre cómo hacerlo y quién/qué gana y supongo que se dan cuenta de que aplicarla en la Unión Europea no implica aplicarla, por ejemplo, en las Islas Caimán o las Seychelles o la China o la India)

No hay comentarios:

Publicar un comentario