lunes, 29 de agosto de 2011

Predicciones económicas

En una de mis emisoras favoritas es tremendamente previsible lo que uno va a oír (y ver): venga o no venga a cuento, la culpa es del gobierno (antes, de Zapatero; ahora, de Rubalcaba). Hace un par de días, el entrevistado adoptaba un aire displicente al recordar que las previsiones económicas del gobierno habían sido siempre (sic) equivocadas y que esta vez no era la excepción. 
Es el problema de esas predicciones, como las realizadas utilizando encuestas electorales: tienen fecha de caducidad. No es como las encuestas que dicen que un N por ciento de ciudadanos piensan tal o cual, cosa que uno se puede creer o no, pero que no hay modo de contrastar. Las predicciones económicas (como las electorales) hablan de qué sucederá con determinadas variables en un lapso de tiempo concreto. Y te enteras, si tienes paciencia, de si han acertado o se han equivocado.
El displicente entrevistado, convenientemente jaleado por la entrevistadora que disfrutaba escuchando poner al gobierno a caer de un burro, insistía: no han acertado nunca. Pero, eso sí, no hacía sus propias predicciones, aunque ahí habrían sido todavía más gratis: afirmar algo en la televisión por parte de un economista (por muy egregio que sea) no es lo mismo que afirmar algo en un documento oficial por parte de un gobierno.
No tengo ni idea de si es cierto que siempre (sic) se han equivocado "estos". Supongo que tanto como los gobiernos anteriores, que bien supieron ver las enormes ventajas que tenía la burbuja inmobiliaria, por ejemplo. Pero no es ese tipo de pelea la que me interesa. Lo que me interesa es que, en las actuales circunstancias, equivocarse en una predicción económica es la regla, no la excepción. Basta ver cómo el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Comisión Europea han tenido que revisar sus predicciones para 2011 como tuvieron que revisar las que habían hecho para 2010. No dieron ni una para el crecimiento mundial ni para las diferentes regiones y países para los que se toman la molestia de hacer predicciones. 
A toro pasado, los datos reales (no las predicciones) hablan de una enorme volatilidad de los comportamientos y una igualmente enorme fluctuación de las diferentes variables que se pueden tomar día a día (el caso más evidente, las Bolsas).
Dos razones se me ocurre para este fracaso de las actuales predicciones (también las de este gobierno). Una, que tienen la manía de hacer predicciones económicas como si la economía fuese algo separado del resto de comportamientos humanos. Que es una disciplina separada, lo sé. Y me divierte. Pero que se suponga que únicamente con variables económicas (en sentido lato incluso) se puede predecir la economía mundial me parece que lleva a los consabidos errores cuando la crisis económica es también crisis en otras variables que inciden en (y son influidas por) la crisis económica. No es santo de mi devoción, pero en el último libro de Alain Touraine se ponía en relación la crisis económica y la crisis de las democracias, viendo que la primera influía en la segunda y que para resolverla habría que abordar la segunda ya que sin resolver la crisis de las democracias (lo dice Touraine, no yo) no se podría resolver la crisis económica. Y, repito, las crisis alimentaria, energética y medioambiental tienen su propia lógica pero no se pueden separar ni unas de otras ni de la crisis económica. Este es mi gráfico favorito sobre la CG (crisis global, global no sólo porque afecta al Globo sino, sobre todo, porque abarca muchos aspectos):
La otra razón es menos académica y más real: el sistema mundial se encuentra tan alejado del equilibrio que la predicción se hace prácticamente imposible. Un sistema en equilibrio es fácil de predecir: esta mesa, con sus cuatro patas y su peso sobre un suelo plano y rugoso, va a seguir en su sitio y, para moverla, necesitaré hacer bastante fuerza. Pero si consigo poner una botella de pie sobre su cuello (equilibrio inestable), con un soplo se la puede hacer caer. Pues eso: el sistema mundial (y la crisis económica en la que se encuentra ahora forma, evidentemente, parte del mismo) está tan en desequilibrio y sus fluctuaciones son tan amplias y frecuentes que lo que sería raro es que una predicción económica se acertase a no ser que sea una vaguedad: pero si dices que el crecimiento de 2011 será de tanto o cuanto, cuando termine 2011 se sabrá si se ha acertado o no. Seguro que no.
(Añadido el 1º de septiembre: este es un buen ejemplo de divergencias en la predicción entre el FMI y el BCE. Podemos suponer que se deben a diferencias en los datos (poco creíble), a diferencias en la calidad de sus expertos economistas (menos creíble todavía), a que las predicciones no las hacen economistas de reconocido prestigio (imposible), así que habrá que reconocer que las previsiones son divergentes porque reflejan intereses diferentes. Los firuletes academicistas se dejan para mejor ocasión o para hacer carrera académica, pero no tienen mucho que ver con la rugosa realidad que resulta ser no solo económica sino también geopolítica. Y eso que la jefa del FMI es "de los nuestros").

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