martes, 16 de agosto de 2011

Pobres candidatos

No es la primera vez que me encuentro con el nombre de Mitt Romney. Ahora me aparece porque ha hecho declaración de bienes como "candidato a la presidencia" según reza el formulario por él firmado. Se trata de una fortuna de entre 190 y 250 millones de dólares sin contar los que tiene su mujer (la separación de bienes hace milagros). En 2010 ya le daban como probable sucesor de Obama en la presidencia y yo lo contraponía a Mariano Rajoy aunque entonces mis preferencias habrían ido hacia la conjunción planetaria Sarah Pallin y Esperanza Aguirre, pero no ha podido ser, por lo menos en lo que se refiere a Aguirre.
No es de extrañar esta fortuna. Tampoco Obama andaba, de candidato, con una mano delante y otra detrás. Es lo normal en dicho país y, si es cierto lo dicho aquí hace poco sobre la dificultad de "los de arriba" para tener empatía hacia los demás, se entenderá la tranquilidad con que toman decisiones terroristas, con la diferencia de que en sus actos muere mucha más gente que en los de los aficionados. 
Lo que es de extrañar es que, a diferencia de las Españas, se haga público aunque también hay que reconocer que no ha sido muy prolijo en su declaración al no decir ni mu sobre su aportación a la Hacienda pública. Pero se puede imaginar cuánto y por qué no lo dice recordando lo que Warren Buffett, una de las personas más ricas del mundo, decía en 2007 al Guardian (Andrew Clark, "I Should Pay More Tax, Says US Billionaire Warren Buffett", The Guardian, 31 de octubre de 2007) que copio con literalmente:
Mr Buffett brandished an informal survey of 15 of his 18 office staff at his Berkshire Hathaway empire. The billionaire said he was paying 17.7% payroll and income tax, compared with an average in the office of 32.9%. 
 "There wasn't anyone in the office, from the receptionist up, who paid as low a tax rate and I have no tax planning; I don't have an accountant or use tax shelters. I just follow what the US Congress tells me to do," he said.
Buffett lo dice y no va de candidato (y, encima, lo acaba de repetir). Otros no lo dicen y mantienen un sistema fiscal que beneficia a los ricos. En España no lo dice ninguno de los implicados. No hay nada perfecto. Pero el caso es que, en los Estados Unidos, los ricos se han hecho increíblemente más ricos y no por casualidad sino por una conjunción (y no planetaria) entre los ricos-ricos y los políticos-ricos.

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