domingo, 28 de agosto de 2011

Lucha de clases creciente

Otro artículo de autor entusiasmado por la creciente lucha de clases a escala mundial. Al margen de que algunas de sus consideraciones menores son discutibles (como su versión de los sucesos de Inglaterra desde Tottenham en adelante), su entusiasmo evita uno de los escollos que ya he intentado describir aquí: la lucha de clases, si se da, es entre una clase transnacional y unas clases nacionalizadas, es decir, en una relación tan asimétrica que tendría sentido exagerar y decir "la lucha de clases ha terminado: hemos perdido", si uno se pone en el lado de los perdedores, es decir, de los locales. Cierto que estos podrán levantarse, quemar contenedores y automóviles y cortar el tráfico y hasta la producción (huelga), pero siempre es a escala local y, muchas veces, localista. Se trata de pataleo algunas veces, logrando algunas mejoras en otras, pero sin alterar de forma sustantiva la estructura de poder que no es del "imperio" sino de una clase transnacionalizada. El "imperio", sea el que sea (España, Inglaterra, los Estados Unidos) también tiene, dentro de sus fronteras, los locales perdedores: clases, "razas", "etnias", sexos y hasta, si se quiere, "naciones". No es novedad: se puede leer la literatura española llamada "picaresca" (la del Siglo de Oro), para hacerse una idea de qué sucedía con "los de abajo" locales cuando en los territorios de su monarca "no se ponía el sol". Véase ahora quiénes son los más probablemente dañados por el huracán Irene (nota personal: yo sufrí en 1972 el huracán Agnes en Nueva York, razón por la que no he tenido ya más ganas de visitar tal ciudad).
No es que esas luchas locales no tengan sentido. Tienen sentido. Pero no el que se les atribuye como si esa creciente insatisfacción local fuese a alterar la relación de clases mundial. No la altera. Y hasta algún clásico estaría de acuerdo.

1 comentario:

  1. Así es o así lo creo yo también siendo solamente una ciudadana corriente.

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