viernes, 5 de agosto de 2011

Guatepeor y Guatemejor

El comentario me lo provocan dos artículos recientes. Uno, de Óscar Ugarteche, sobre la delicada situación que atraviesan los Estados Unidos donde su derecha está dispuesta a lo que haga falta con tal de conseguir la presidencia en 2012; el otro, de Immanuel Wallerstein (Commentary, n. 310), sobre la delicada situación que atraviesa la Unión Europea donde su izquierda sabe decir que, ya que la UE es tan neoliberal, lo mejor es acabar con ella aunque Wallerstein se pregunta si una Europa sin Unión no facilitará todavía más los intereses neoliberales (en castellano aquí). 
Y el comentario se refiere a dos comportamientos que observo tanto en los Estados Unidos (por su prensa) como en España (por prensa y radio), a saber: 1. Entre Guatemala y Guatepeor; y 2. Cuanto peor, mejor.
1. Me da la impresión de que nadie sabe qué hacer exactamente ante la crisis de la deuda estadunidense y de la Unión Europea (me resisto a llamarla únicamente "europea", como si Noruega o Suiza fuesen de la Unión). Son palos de ciego o, si se prefiere, escuelas que compiten por presentar la política "correcta", aunque ese "correcta" a veces signifique "a favor de algunos más que a favor de otros", es decir, "ya que estamos, por lo menos hagamos caja nosotros y los nuestros". Es cansino encontrar artículos de sesudos académicos y asimilados que demuestran con riguroso razonamiento que las políticas propuestas por los contrarios son desastrosas para el país. Se trata, por lo que veo, de elegir entre guatemala y guatepeor, pero sin saber cuál es cuál. Las opciones que me sugieren algunos amigos latinoamericanos que saben del asunto por profesión y por haberlo sufrido en su propia piel, a saber, la moratoria, no parece que vaya a ser aplicada por ninguno de los partidos ni ahora ni después de las próximas elecciones. Y si se recurre a la opinión pública, en el caso estadounidense se obtiene, según Gallup, un empate práctico entre los que dicen que lo que han hecho con el "techo de la deuda" está bien y los que dicen que está mal, con una notable, aunque no extrema, diferencia cuando se separan las respuestas por ideología o adscripción partidista y una chocante mayoría que dice que ni sí ni no:

Based on what you know or have read about the agreement, do you view it as a step forward, a step backward, or neither in terms of addressing the federal debt situation? Results for August 2011 among all Americans, by party, and by ideology

2. No se trata de una impresión sino de la constatación que se hace a ambos lados del Atlántico: los partidos de la oposición están encantados de lo mal que les está yendo a los respectivos gobiernos, incapaces de encontrar a Guatebuena en una situación que les supera y contra la cual no saben qué hacer. La oposición, encantada: llegará al poder, respectivamente, en 2011 -España- y 2012 -los Estados Unidos-. Y se dedicará unos años a echar la culpa a la "onerosa herencia del pasado" (solo si repiten en el poder, como ha sucedido en la ruinosa Comunidad Valenciana, buscarán otros argumentos o, mejor, bellas políticas distractivas, que, en el caso de los Estados Unidos, no excluye alguna aventura de "ardor guerrero"). Si el problema no es únicamente estatal/nacional (son palabras que no significan lo mismo en los Estados Unidos y en España), la solución local siempre será problemática y el cambio de gobierno sólo significará que los que ganan con la crisis, ganarán todavía más ("los de abajo", inalterables en cualquier caso). El actual gobierno español se felicita por haber colocado miles de millones de deuda como si no tuviese que ser pagada en una economía que va a menos (con "decrecimiento", como dice Ugarteche). 
Y en esas estamos: en plena crisis de la deuda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario