sábado, 13 de agosto de 2011

Fomentar el terrorismo

Un inquietante post de Tom Engelhadt en su TomDispatch. En él se establece un no menos inquietante paralelismo entre un programa de la "inteligencia" estadounidense para pasar armas a México y ver dónde terminaban (terminaron en muy malas manos y causaron muertes) y un programa de la "inteligencia" estadounidense para crear páginas web de tipo "yihadista" para seguir la pista a sus posibles seguidores. El post termina preguntando si la próxima vez que haya un atentado se deberá a los planes de los verdaderos "yihadistas" o de estos falsos "yihadistas". Desde el punto de vista de los muertos, es irrelevante. Pero desde el punto de vista de quien observa la locura humana (sí, "están locos estos humanos", que diría Obelix) hay como para preguntarse, como Engelhardt, si el mito de Frankenstein no tendrá aplicación a muchos otros casos. Recuérdese que una parte del pistolerismo en la Barcelona de principios del siglo pasado era fomentado y provocado por la misma policía encargada de reprimirlo.
A otra escala y en otra dirección, se acaba de saber, a los cincuenta años de haber sucedido y gracias a documentos desclasificados, que las autoridades estadounidenses, que tanto criticaron en público la construcción del Muro de Berlín, se sintieron en privado aliviadas por el mismo ya que no tenían ningún interés en recibir refugiados del Este (comparar esta nueva versión con la versión estándar aquí).
Y siguen publicándose elucubraciones sobre el grado al que había llegado la CIA en su intento de penetrar Al Qaeda hasta el punto que algunos de los atacantes el 11-S podrían haber sido "tocados" previamente por la Agencia que habría tenido sus dificultades para contarlo incluso en aquel día.
 Nihil novi sub sole.

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