martes, 30 de agosto de 2011

El poder destructivo de los mercados financieros

Der Spiegel ha publicado este gráfico junto a su artículo, que aconsejo, "Fuera de control: el poder destructivo de los mercados financieros" (no teman: está en inglés; yo alemán no sé y es uno de mis más sonados fracasos en el terreno del aprendizaje de lenguas ya que no pude con él las dos veces que lo intenté -por mi cuenta, por supuesto-). El circulito más pequeño del gráfico intenta reflejar el PIB mundial: 63 billones de dólares (la primera economía del mundo, la de los Estados Unidos, asciende a 14 billones de dólares). Y el círculo mayor es el volumen de transacciones de divisas: 955 billones en el año 2010, lo cual significa, a ojo de buen cubero, 3 billones de dólares al día. 
Graphic: Size of the financial industry
Por suerte para los gobiernos, entre los operadores en ese mercado fuera de control (el de divisas, el de los derivados financieros y el de las acciones) hay competencia (bendita competencia) de modo que no es probable que se pongan de acuerdo en una determinada dirección. Pero sí reaccionan de manera semejante ante los estímulos que se encuentran: son humanos y humanos capitalistas, es decir, que tienen la búsqueda del beneficio como motor de sus acciones y el beneficio está donde está y ellos lo ven aunque se equivoquen (Soros no se equivocó cuando sacó a la libra del Sistema Monetario Europeo y se equivocó cuando quiso hacer una maniobra igualmente especulativa con el rublo o con el yen). 
Lo primero (que no se pongan de acuerdo) produce un cierto alivio: si se pusiesen de acuerdo, no hay gobierno, moneda, política económica, estado del bienestar que pudiera resistir. Se llevarían por delante el euro tranquilamente. 
Lo segundo, explica por qué las acciones de esos operadores han de ser tomadas en serio y no vale decir "no a los terremotos" (o "no a los huracanes" o "no a las maniobras especulativas internacionales para sacar beneficio de la situación de la Unión Europea"). Si el beneficio lo encuentran en maniobras contra el euro, pues lo buscarán ahí. Aunque no únicamente ahí, lo cual es otro alivio. 
Creo que ahí reside el núcleo duro de los problemas actuales. Un referéndum más o menos en el Reino de España ciertamente no lo resuelve. Y me temo que ni siquiera lo alivia. Pero si no se puede ir "contra" los terremotos, lo que sí se puede ver es qué los facilita y, en consecuencia, intentar evitar esto que los facilita. 


1 comentario:

  1. Si los terremotos tienen cabeza, se les puede cortar la cabeza a los terremotos.

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