sábado, 20 de agosto de 2011

Economía y política

De vez en cuando se lee que la economía debe someterse a la política. Viene de la llamada "izquierda" que se diferencia de la llamada "derecha" en que esta dice que la política debe someterse a la economía, es decir, al mercado, proponiendo, en consecuencia, un "Estado mínimo" y recitando el "menos Estado, más mercado". El problema es que, en la realidad (no en las proclamas), ambos están ganando.
Que la economía va antes que la política se ve en los suicidios políticos cometidos por diferentes gobernantes que han tomado decisiones impopulares (políticamente hablando) como sometimiento a cuestiones económicas generales.
Pero también parece que hay casos en los que la política va antes que la economía: Obama se estaría preocupando más por su reelección que por solucionar el desaguisado económico en que se encuentra su país aunque para ello tenga que hacer cosas que la economía más convencional le desaconsejaría. Son los asesores de imagen los que cuentan, no los economistas y sus peleas interminables. La primera baja que produce la política, dicen, es la economía.
La trampa es general. Aunque el problema (económico) es mundial, las soluciones (políticas) que se proponen son locales. Cierto que toda política es local, pero ahí reside la dificultad. Son frecuentes los comentarios en el sentido de que lo que preocupa a los políticos no es solucionar el problema sino conseguir/mantener el poder aun a costa de no solucionar el problema económico e incluso a costa de empeorarlo. Es mucho suponer que esto último ("cuanto peor, mejor") lo hagan conscientemente: su miopía política (y su incapacidad para resolver desde lo local lo mundial) hacen que se ocupen con empeño en lo que pueden hacer, que es política y, a estas alturas, marketing.
"Derechas" e "izquierdas" plantean sus supuestas soluciones a escala local de modo que, o por política o por politiquería, la política irá antes que la economía mientras que sus acciones reales, sus decisiones observables, van en la línea de someter la política a la economía hasta el punto de que las "derechas" piden, cuando truena, que Santa Bárbara (el Estado) resuelva, nacionalice y subvencione. Pero las palabras "política" y "economía" no significan lo mismo en ambos casos. Cuidado  con el engaño.

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