sábado, 27 de agosto de 2011

Decadencia estadounidense: diagnóstico sin terapia

Brillante artículo, como suelen ser, de Chomsky sobre este tema. Hace la historia del auge e inicio de la caída de la hegemonía estadounidense, lo cual no quiere decir, afirma, que vaya a suceder mañana ni que esté claro quién vaya a sucederle en la hegemonía: tal vez nadie. Recoge los factores que han llevado a la situación que se inició en los años 70 y añade los elementos que hacen que todavía se tenga que hablar de la hegemonía estadounidense. En decadencia, sí, pero no para mañana.
Me ha interesado en particular su referencia a la lucha de clases. Ya es habitual el reconocer que se trata de lucha "desde arriba" "contra los de abajo", con un país dividido entre los ricos y los no-ricos y en el que ya se puede afirmar que los negocios están con los ricos, no con los no-ricos. Extremando, hay una plutocracia en un lado (victoriosa) y una precariado en el otro (cautivo y derrotado y entretenido con discusiones lo más tontas posible).
También me ha interesado el modo de plantear el poder de las grandes empresas en la política estadounidense pero sin caer en prejuicios previos sobre el asunto. De hecho, plantea la posibilidad de que la clase política puesta en el poder por esas empresas se haya vuelto como una especie de Frankenstein, lejos de los intereses de "los de arriba" y, ciertamente, al margen de los intereses de "los de abajo". Si tiene razón en su descripción, las grandes empresas estarían planteándose su apoyo a la clase política ya que está erosionando el sistema en el que han conseguido amasar grandes fortunas desde la era Reagan. A eso le llamaría yo "egoísmo ilustrado".
Porque el problema de los Estados Unidos no es la deuda a corto plazo, sino la deuda a largo plazo que, esa sí, es impagable y va a erosionar el militarismo en el que ahora se basa su mantenimiento en la hegemonía mundial, incluyendo las Fuerzas Especiales, responsables de numerosos asesinatos en el mundo, incluyendo el de Ben Laden.
El cielo caerá sobre nuestras cabezas. Pero eso no va a suceder mañana.
Y aquí viene la crítica que algunos amigos hacen a Chomsky: excelente diagnóstico y ausencia de remedios y alternativas. Tienen razón y ya me gustaría que mis diagnósticos fuesen tan buenos como los suyos cuando comparto la ausencia de tratamientos o terapias para la enfermedad diagnosticada. Pero las alternativas, como ya he comentado otras veces, no tendrían por qué ser "cartas a los Reyes Magos", "omnipotencia de las ideas" o "wishful thinking". Esas no me interesan. Las que me interesarían son las que añaden quién es el que va a poder ponerlas en práctica. Por eso me ha interesado este texto sobre cómo derrotar a la corporatocracia, para lo cual haría falta a) reconocer hasta qué punto estamos siendo machacados, b) soluciones y estrategias y tácticas pragmáticas (subrayado mío) y c) ganas de luchar, de las que también carezco. Pero sigo sin hacerme una idea de quiénes podrían/querrían poner en práctica esas estrategias a largo plazo y tácticas inmediatas. Supongo que el optimista no es el que se reduce a elaborar bellas "cartas a los Reyes Magos", como tampoco el pesimista es el que, ante un enfermo, dice que está enfermo. Creo que el optimista es el que "sabe" que a,b y c existen y están ampliamente difundidas y el pesimista es el que, como Chomsky, se queda en el primer punto (a) porque no encuentra (como tampoco yo encuentro) muchos elementos en b que sean realmente pragmáticos para la gente, que haberla háyla, que tiene ganas de luchar. Basta leer los periódicos para ver que sí existen, aunque su pragmatismo pueda ponerse en duda.
El máximo del optimismo creo que es el del que, como sabe que el sistema mundial se encuentra muy alejado del equilibrio, pequeños cambios locales pueden producir efectos catastróficos mundiales. Pero, y ahí hay límites para este optimista, nadie le garantiza  que esos efectos serán mejor que lo que había antes.

1 comentario:

  1. ..."el sistema mundial se encuentra muy alejado del equilibrio, pequeños cambios locales pueden producir efectos catastróficos mundiales"....
    Palabras sabias Dr. Tortosa. Aquellas me recordaron la complicada teoria del caos, la misma que si llegaramos a entender de una mejor manera, no llegariamos a las falacias de predicciones como las señalas en su articulo en este mismo blog... Saludos...

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