viernes, 22 de julio de 2011

Crisis: dos diagnósticos

Esta vez el localista es el francés, mientras que el estadounidense es capaz de ver que el Atlántico tiene dos costas, la oriental y la occidental. 
El francés, Saint-Etienne, se queda en la Unión Europea y su euro, baja a detalles sobre su Norte y su Sur, sobre la diferencia entre el modelo exportador alemán y el  consumidor francés, italiano y español y termina diciendo, implícitamente, que la ceguera de la clase política augura lo peor en un próximo futuro, en particular para los países del Sur que están en la lista de "sospechosos habituales".
El estadounidense, Krugman, creo que con más sentido, hace ver que el problema es algo más amplio y que habría exigido medidas que no se tomaron y exige medidas que probablemente no se van a tomar. Tampoco augura buenos tiempos para España, dicho sea de paso, al tiempo que muestra que la preocupación por el empleo ha desaparecido prácticamente para dejar paso a las consideraciones financieras sobre deuda y "mercados". La Gran Recesión ya pasó, pero la Depresión Menor parece que se va a quedar un tiempo en... ¿dónde?
Y ahí es donde tengo problemas con ambos: qué pasa con los países emergentes y qué pasa con la bifurcación que se ha producido dentro de los hasta hace poco llamados "países en desarrollo" y que ahora tiene una subcategoría: países menos desarrollados. Es decir, que mientras la Unión Europea se lame sus heridas (producidas, entre otros factores, por políticos de mala calidad), los países emergentes crecen como crece su empleo y algunos países "en desarrollo" conocen una bonanza económica que no comparten con los "menos desarrollados". 
La política cambia muy rápidamente. La economía es algo más lenta. Pero lo que suele ser muy lenta es la adaptación del modo que tenemos de ver las  cosas a esas cosas. Tendemos a una notable pereza mental o, si se prefiere, a una notable inercia en nuestro modo de ver las  cosas mientras esas  cosas corren desaforadas y nuestro modo de verlas está todavía en 20 años atrás. "Cultural lag" creo  que se llamaba a ese fenómeno de la lentitud con que las mentalidades, las ideologías, las percepciones de la realidad se adaptan a esa realidad a la que se supone responden o se supone reflejan.

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