lunes, 25 de julio de 2011

Cambios de política

Algo pasa cuando los que se supone que deberían decir A, dicen No-A en general. También sucede en Inglaterra donde hasta se está poniendo en cuarentena la independencia del Banco Central (el Reino Unido sí tiene banco central ya que no depende del Europeo de Frankfurt) y un ministro aboga por imprimir más moneda, "darle a la maquinita" que ahora se llama púdicamente QE, facilitación cuantitativa. Ni se plantea que tal práctica pueda tener efectos inflacionarios. Lo que quiere es arreglar, de inmediato, la falta de liquidez del sistema bombeando nuevas monedas tengan o no base en la economía real.
La impresión es de pánico y de dar palos de ciego, lo cual no me extraña: desde que entramos en la Gran Depresión, se ha entrado, como decía Stiglitz, en una "terra incognita" de la que no hay mapas y en la que hay que moverse tanteando lo que se pisa. Y se propone reducir el impuesto de los más ricos (como es el caso) o se propone aumentar el circulante. 
Si reduces gastos públicos, se contrae el consumo y, por tanto, la demanda. Si aumentas los impuestos, se corta la inversión y, por tanto, la oferta. Y si haces las dos cosas a la vez en un esfuerzo desesperado por afrontar las deudas monstruosas que arrastras, ni te digo.
La actividad económica parece que se ha alejado mucho de lo que los manuales de economía han venido contando. Y, faltos de una teoría económica en la que confiar, ni siquiera de economistas muertos (ya no confían ni en los neoclásicos y temen a los keynesianos), se dedican a los palos de ciego a ver si aciertan con la piñata por pura casualidad, aunque en el intento puedan dejar sin ojo a algún que otro de los asistentes.
Para colmo de males, ahora se ve con mucha más claridad que las llamadas ciencias económicas dejan de ser ciencia cuando evitan cuidadosamente cualquier otra variable que no haya sido etiquetada de antemano como "económica". Y la realidad, que no es sólo "económica", sino también política, geopolítica, cultural, social, psicológica y hasta "ética" (la cuestión de los valores), se venga. Los hechos son tozudos, con independencia de que la frase sea de Lenin o de John Adams: la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero. Y como tales tozudos, no se dejan desmembrar en "hechos económicos", "hechos políticos", "hechos históricos", "hechos psicológicos" etc. Proyecto necesario e impensable: re-unificar las ciencias sociales.

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