miércoles, 29 de junio de 2011

El color de su cristal

La BBC lo dice de una forma. El Comercio de Quito toca otras teclas. Ambos se refieren a la sentencia contra el coronel Tapia acusado, junto a otros policías, de haber participado en los sucesos del 30 de septiembre. La otra tarde, esos mismos hechos suscitaron una viva discusión entre mis antiguos alumnos que se volvían a reunir a propósito de mi paso por Cuenca, Ecuador.
El caso es que unos quieren separar tres hechos distintos: la sublevación de policías, particularmente en la Academia de Policía (que muchos años ha, era un centro para jesuitas en formación, vueltas que da la historia) es una. La otra, el intento de matar al presidente Correa en dichas instalaciones. Y la tercera la insubordinación de policías en la Asamblea Nacional impidiendo el acceso a la misma de los parlamentarios en particular los del partido en el gobierno, Alianza PAIS. Es por este último caso que se juzgaba a los policías y la defensa intentó separarlos radicalmente de los otros dos. La sentencia, en cambio, va en la línea del gobierno: los tres hechos forman parte de un intento de golpe de Estado.
El Comercio proporciona una cronología y presenta las interpretaciones contrapuestas (como contrapuestas fueron las de mis antiguos estudiantes, ahora brillantes profesionales y docentes). Hubo sublevación (que otros llaman ya golpe), el presidente fue a la Academia donde estaban los sublevados (aunque también se habían sublevado en otras ciudades y con el mismo argumento: salarial) y allí quedó atrapado (aunque otros dicen "auto-recluido") en la enfermería de la Academia donde se podría haber intentado su muerte. Mientras, se producían los sucesos de la Asamblea, y todo terminaba cuando el ejército (previo pago de prebendas) rescataba al presidente (hubo muertos) y terminaba con el vacío de poder (el vicepresidente se encontraba fuera del país como también el presidente de la Asamblea). 
La versión de la BBC es que fue una insubordinación gremial motivada por una ley que incluía condiciones de trabajo de los policías, que nadie podía suponer que el presidente se metería en la boca del lobo (otros dicen que era previsible, pero lo dicen una vez producido el evento) y sería objeto de aquel secuestro, y, sobre todo, para lo que aquí me ocupa, que es el gobierno el que ha estado interesado en presentarlo como un golpe de Estado. De hecho, esta última fue la versión que estuvo dando todo el tiempo Telesur, uniendo ese golpe al sufrido por Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia  y Zelaya en Honduras, golpes maquinados desde el "imperio", según locutores y expertos (mexicanos) consultados sobre la marcha de los acontecimientos de aquel 30-S.
Mi impresión es que la versión que más se acerca a la realidad es la de la BBC y la de algunos sectores de la oposición al gobierno. Pero los argumentos de los gobiernistas no son desechables si lo que uno busca es la verdad y no quedarse en una defensa de la propia posición política mediante la aceptación, interpretación y valoración de unos hechos y olvido, reinterpretación y contravaloración de otros. Comprendo que la política no coincida exactamente con la búsqueda de la verdad sino que se base en el uso y abuso de las interpretaciones arrimando el ascua a la propia sardina. Pero así es la vida real, bien diferente de la de los ingenuos que buscan la verdad, la diga Agamenón o su porquero...

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