martes, 3 de mayo de 2011

Tres campos para un asesinato

La portada del Finacial Times (digital) de hoy permite establecer los campos en los que hay que considerar el hecho del asesinato de Bin Laden (asesinato vengativo, todo sea dicho; no justiciero):

  1. Al Qaeda, como ya he dicho, se encontraba marginado en las revueltas del mundo árabe. En decadencia. Sus propuestas, aunque tengan seguidores, no son mayoritarias ni, probablemente, significativas. Claro que puede haber nuevos ataques terroristas (basta con un solo terrorista para hacer saltar un coche-bomba), pero igual que antes de dicha muerte. Si se prefiere, algo más. El que ahora ya no se hable únicamente de la organización Al Qaeda sino también de sus franquicias (¡sic!) y de sus células asilvestradas va en esa misma dirección.
  2. La muerte de Bin Laden debe ser vista, antes que nada, en términos locales. La reacción favorable unánime de los medios estadounidenses, incluyendo la de críticos inmisericordes con Obama, es significativa. La explosión de júbilo visible, también. Y el uso electoral que hace Obama del hecho (ahora ya no se puede dudar de sus capacidades como "comandante en jefe"), lo mismo. Y, probablemente, esto último sea lo central, precisamente en el aniversario del ridículo "Misión cumplida" anunciado por Bush II en el portaviones Lincoln a los meses de iniciada la II Guerra del Golfo.
  3. Pero queda por ver qué reacciones produce no en Al Qaeda sino en el mundo árabe y, en particular, en el mundo musulmán. El que algunos centros musulmanes hayan rechazado el "enterramiento" (?) en el mar es un mal presagio para una zona que se sentía humillada y pisoteada por los "cruzados" (Es aconsejable el primer capítulo de El Mundo Árabe explicado a Europa, de Bichara Khader). La arrogancia y la prepotencia y el estilo "salvaje Oeste" pueden ser útiles en el punto anterior, pero no lo son en el presente campo.
Creo que es irrelevante el que haya sido real el asunto y el que, en el caso de ser real, que se haya producido en ese día y no en otro. Los tres puntos anteriores permaneces intactos, sea cual sea la respuesta que se dé a estas últimas incógnitas. Y más intacto queda lo que dice el gobierno chino, a saber, que la causa del terrorismo no es esa persona sino las injusticias que Occidente comete en el mundo. 
(Para los amantes de los detalles y que lean inglés, aconsejo dar un vistazo a estos documentos del National Security Archive para ver qué sabemos que sabía el gobierno estadounidense desde hace 15 años a propósito del ahora muerto)

2 comentarios:

  1. Creo que no es tan irrelevante que sea real o no el asunto... sobre todo cuando desde hace tanto tiempo todo parece tan irreal... lo mas probable es que este señor pasé sus días en algún retiro acomodado por el imperio... pero esto es sólo intuición... de esa que explica ya la neurociencia... :-)
    Saludos,
    Antonio

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  2. Si los actores sociales definen una situación como real, esta será real en sus consecuencias. Excepto para la misma Al Qaeda, los efectos de la noticia sobre los estadounidenses y sobre el mundo árabe-musulmán, son los mismos sea o no sea real. Si lo es efectivamente, nunca lo sabremos. Se puede imaginar lo que se quiera, conspiraciones incluídas.

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