viernes, 27 de mayo de 2011

Sindicatos

En un momento en el que hay un alto desempleo y en el que los empleados temen perder su trabajo y sufren recortes en su salario y condiciones de trabajo, cuando la economía está al paso de una profunda recesión y cuando desde la política se intenta recortar todavía más los derechos de los trabajadores, uno esperaría una reacción inequívoca de los sindicatos, en especial de los mayoritarios, con más responsabilidad que los minoritarios que tienen que hacer, a veces, cosas raras para sobrevivir. Y, sin embargo, eso no se produce.
¿Estoy hablando de España? Pues no. Casi he traducido, palabra por palabra, de un artículo de Ralph Nader que, a su vez, hace referencia a unos trabajos del viejo sindicalista estadounidense Harry Kelber.
Tal vez sea cierto que los sindicatos son más activos en las fases de crecimiento económico y que se vuelven defensivos cuando la economía se contrae, pero defensivos de su propia existencia según la vieja "férrea ley de la oligarquía" a la que se refirió Michels, es decir, dedicando más esfuerzos a mantener sus estructuras (y sus funcionarios, aunque también con ERE) que a luchar por sus objetivos fundacionales de defensa de la entonces clase obrera, hoy clase asalariada.
Pero, ¿quién defiende, entonces, a "los de abajo" en estas circunstancias? ¿"Democracia real, ya"? ¿El Partido Popular al que votan significativamente? El partido socialista no, que está "missing". Pues hay quien dice que ahí reside, precisamente, uno de los factores que están produciendo la crisis actual en los países centrales.

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