domingo, 1 de mayo de 2011

San Gennaro

Hace como 45 años que me acerqué junto a un reputado profesor canadiense, con todo mi escepticismo incluso de aquella época, a la reliquia napolitana de San Gennaro. Se trata de una ampolla en la que lo de dentro, que se supone que es la sangre del santo, se licua el sábado anterior al 1º de mayo todos los años (también lo hace el 19 de septiembre, fiesta del santo patrón, aniversario de su muerte, y el 16 de diciembre). En el caso que presencié, el oficiante movía la ampolla volteándola para que se viera que lo que antes era sólido ahora era líquido. Esta foto encaja con lo que vi.


Esta vez no se ha licuado. Y el cardenal Sepe, al mando de la ceremonia, ha dicho que volverían a intentarlo hoy (seguiremos informando), pero que no se preocupasen, que San Gennaro seguiría bendiciendo a la ciudad, que falta le hace, añado, atormentada por nuevas mafias que se hicieron fuertes después de un terremoto en el que ocuparon el espacio que las autoridades públicas no supieron ocupar (como Hamás en Gaza, dicho sea de paso). Y parece que hay un cierto problema con las basuras.
Dicen los napolitanos (que no dudan en insultar al santo para ver si así se anima a licuar su sangre) que los años en que tal cosa sucede (lo de no licuarse, no lo de los insultos) son malos años. Veremos. De momento, ya no es un año buenísimo, que es el que contiene las tres licuaciones en el tiempo previsto, aunque no acabo de entender cómo se computa el año.

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