miércoles, 11 de mayo de 2011

Por qué me insultan

Estoy siguiendo la campaña electoral española muy, pero que muy por encima: me niego a ver la televisión, me salto las páginas de los periódicos que hablan de políticos (raramente de política) y sólo en el coche escucho la publicidad electoral. Sí observo que no se tratan algunos problemas de fondo: la bancarrota y morosidad de muchas administraciones locales y el papel, como ha mostrado el informe de GRECO (Consejo de Europa), de los partidos locales en la financiación de sus respectivos partidos.
Espero que el tono de la campaña no encaje con lo que he escuchado en la referencia a un mitin de uno de los partidos en liza. Siempre se podrá decir que, en esas circunstancias, los candidatos pueden entusiasmarse, se les puede calentar la boca y pueden acabar diciendo tonterías. Eso sí: se sabe que en los mítines no hay que apelar a la razón sino a la emotividad. Pero un poco menos de sinrazón no vendría mal si lo que he escuchado es la tónica y no la excepción. Véase el argumento: El paro ha bajado este último mes en España y en la Comunidad Autónoma, pero ha subido en el lugar en que se celebraba el mitin "por culpa de que el partido gobernante en el ayuntamiento ha aplicado la misma política que Zapatero", que se supone gobierna en España. Está claro: hay que votar a la dicha candidata porque, una vez en el gobierno municipal, conseguirá que aumente el empleo... como lo ha hecho en España (gobernada por un partido diferente al de la candidata, el de Zapatero).
Da la impresión de que en esta campaña se discute de todo, menos de lo que afecta a la respectiva entidad local (ayuntamiento, diputación, comunidad autónoma) y que, ya puestos, hay que prometer incluso aquello que no está en las competencias de quien lanza la promesa. Pase con que "si me votáis, acabará la crisis", pero que se diga "si me votáis pasará lo que han conseguido los contrarios en otro sitio haciendo lo mismo que aquí, pero que aquí no lo han conseguido", me parece un insulto. Repito: ya sé que no se trata de ser racionales (ya se sabe que los humanos somos animales particularmente irracionales), pero un poco menos de maltrato a las reglas de la lógica y una ligera reducción de emociones, no vendría mal. 
Que es como convertir en argumento electoral que un miembro (o ex-miembro, porque si lo sigue siendo, hay que encarcelarlo por pertenencia a banda armada) de ETA agite una pancarta con las palabras Bildu, Independencia y socialismo. Demostrando así que ETA y Bildu son lo mismo: el que lo tiene que decir es Bildu, no el que sale de la cárcel que es muy libre de decir lo que le venga en gana en sus pancartas. En fin, que queda mucho por sufrir.

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