domingo, 22 de mayo de 2011

Piqueteros, forajidos, indignados

La gran diferencia con la "primavera árabe" es que los que se manifiestan o acampan en torno al "15-M" no arriesgan su vida. Pero la mezcla de "creative chaos, naive enthusiasm and pent-up frustration" de que habla el cronista de The Guardian me hace recordar el "que se vayan todos" argentino (y todos se quedaron) y la revuelta ecuatoriana de los "forajidos" contra un presidente al que consiguieron "botar" (echar) de la presidencia y que sigue en política después de haberles llamado "forajidos". Desde este movimiento después lucharon contra la "partidocracia" mediante un movimiento (Alianza País) que se ha convertido en partido y con todos los defectos de la "partidocracia" que criticaban los "forajidos".
El contexto de "pent-up frustration" (frustración acumulada) que ha motivado la revuelta española parece evidente. 
También que hay un "naive enthusiasm" (entusiasmo ingenuo) que recuerda el "seamos realistas, pidamos lo imposible": por pedir que no quede, pero queda por saber qué medios se aplicarán para conseguir qué fines. Como estos últimos no están definidos, los medios quedan en el aire (la tos de una bronquitis o de un cáncer no se curan de la misma forma). 
La esperanza está en el "creative chaos". Físicamente, no hay tanto caos. Hay organización, limpieza, si se quiere, orden. Ley y orden, aunque la ley no sea precisamente la de la Junta Electoral. Pero sí hay caos en lo que se refiere a los discursos y propuestas. Que de ahí puede salir algo bueno para todos, me parece innegable. Pero también me parece innegable que puede salir un "fuese y no hubo nada" o algo no demasiado bueno. El futuro existe, con independencia de si consiguen de inmediato más abstención o más voto para Izquierda Unida o para otros partidos que no entrarían en el tripartidismo. Pero la pregunta no es para hoy, sino para el medio plazo.

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