domingo, 29 de mayo de 2011

Para quién trabajan los políticos

Me ha encantado el subtítulo de este artículo publicado en inglés por un francés en la Revista Amauta. Viene a decir que el movimiento "Democracia real, ya" de los "indignados" está recordando a los políticos para quién trabajan (o deberían trabajar, añado). Es un buen resumen de lo sucedido en la Puerta de Sol de Madrid (video incluido -no me gusta argumentar con videos, pero esa es otra historia-), con los puntos del manifiesto y las dudas sobre el futuro. Pero me quedo con el subtítulo.
Los políticos, en general, tienen a llenarse la boca con palabras grandilocuentes. Entre ellas, las peculiares interpretaciones del "mensaje" que los ciudadanos emiten en las urnas. Es como si existiese una entidad física llamada "ciudadanía" (otros la llaman "pueblo") que habla para expresar sus voluntades: la voluntad general. La cosa, en cambio, es más pedestre: numerosas decisiones personales -de muy diversa motivación e intencionalidad- coinciden en depositar su voto para una opción que se presenta a las elecciones o vota en blanco o nulo también por motivos e intenciones muy diferentes. La suma de esos votos sirve para decidir quién manda, no para saber qué quiere cada uno de los votantes ni, mucho menos, qué "mensaje" lanza la suma de todos ellos formando un conjunto cuyos componentes son muy heterogéneos.
Yendo al otro lado, los políticos olvidan que son elegidos por esos votantes y acaban creyéndose depositarios de un llamado casi divino, investidos de la gracia sagrada del "pueblo" (otros la llaman "ciudadanía"), pero en abstracto, tan grandilocuente como lo de las interpretaciones metafísicas de la "voluntad general". Los gobernantes son puestos en el cargo por la suma de votos, no por algo que los hace "responsables ante Dios y ante la Historia" como pretendía Francisco Franco, sino responsables hacia esos ciudadanos a los que volverá a ver en las siguientes elecciones. 
El elector siempre podrá decir, como los nobles aragoneses a su rey, "como hombre no sois sobre nosotros, y como rey sois por nosotros y para nosotros". Realizada la conveniente revolución burguesa, si se sustituye "nobles" por "electores" y "rey" por "gobernante" se tiene una aceptable traducción al tiempo presente en términos democráticos. Obviamente, el dictador no aceptará ese dicho. Pero, y ahí entra el valor de la "Spanish revolution", tampoco lo aceptan los políticos que "reinan" por el apoyo de entidades financieras (económicas en general, "business politics") y que lo hacen para satisfacer sus intereses (además de los personales a través de la corrupción): son "sobre nosotros" y gobiernan "por otros y para otros".  
Como siempre, hay que huir de las generalizaciones. Ni todos los políticos son así (me consta), ni todos los participantes en las manifestaciones del 15M piensan de esa forma (los hay muy apparatchiki, con centralismo democrático, como también me consta). Pero que ahí hay tema, eso sí que lo tengo claro.

1 comentario:

  1. Los políticos trabajan:

    1.- Para ellos mismos.
    2.- Para sus partidos.

    Los ciudadanos no "emiten" ningún mensaje al votar, reparten los cargos entre partidos.

    ¿Por qué pensar en que algo no funciona? El sistema funciona perfectamente para las empresas que lo manejan. Tanto en vacas gordas como en vacas flacas.

    Cuando un bicho tiene cuernos, da leche, muje y parece una vaca... es probable que sea una vaca ¡Manía que tiene la gente de querer sorprenderse de lo obvio oye!

    ResponderEliminar