lunes, 16 de mayo de 2011

Menos mercado, más Estado

Hace tiempo que no escucho recitar el mantra contrario, que estuvo muy en boga hasta finales del siglo pasado. Pero no había leído unas declaraciones como las de la vicepresidenta del Banco Mundial exponiendo la necesidad de que el gobierno intervenga tan claramente en los asuntos mundanos del mercado. No hay nada eterno.
Tampoco lo ha habido para el Fondo Monetario Internacional que ahora reconoce, aunque sea en última instancia, la importancia de la regulación y los errores de diagnóstico y terapia producidos antes de la crisis y que, a lo que ahora parece, intervinieron en la creación de la misma. Stiglitz hace un buen resumen que, ironías del destino o conjura de los boyardos contra Iván el Terrible, coincide con la detención de Strauss-Kahn (y menos mal que aquí no hay la contradicción que hubo en su día entre las políticas propugnadas por Wolfowitz sobre la importancia de la lucha contra la corrupción por encima de la lucha contra la pobreza desde el Banco Mundial, por un lado, mientras, por otro, como presidente del mismo, incurría en prácticas corruptas con respecto a su novia, cosa que le hizo también tener que dimitir).
Volviendo al Fondo, Michel Camdessus, que fue director gerente del mismo, reconoció en su discurso de despedida (vaya manía de reconocerlo en la despedida, como Eisenhower con el "complejo militar-industrial", y no en la toma de posesión) que se habían pasado varias estaciones propugnando la política del "Estado mínimo". Pero el daño ya era irreparable. 
Y ahí siguen tan panchos.

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