martes, 24 de mayo de 2011

Medicina poco humanitaria

Estuve ayer dando una charla en unas jornadas de medicina humanitaria. Mi papel consistió en lo de siempre: explicar brillantemente lo mal que estamos. Eso no tiene interés. En cambio, sí que le veo interés a los comentarios que escuché entre algunos participantes a propósito de los abusos cometidos por sus colegas y en defensa de una mejor preparación de los que se lanzan a la tarea humanitaria. Esta es una lista no exhaustiva de lo oído:
  1. Médicos que intervienen sin el más mínimo conocimiento de la cultura local. Pase. No son antropólogos. Pero no vendría mal que conociesen las reglas mínimas de cortesía en el país en el que están prestando su ayuda y, sobre todo, que supiesen bien qué cosa es tabú y qué cosa está mal vista. Lo del tabú tiene mucha importancia. 
  2. Médicos que operan sin pedir el consentimiento del paciente. Eso, como lo anterior, se llama colonialismo: el hombre/mujer blanco/a sabe lo que necesita el paciente, de raza inferior por supuesto, y no se toma la molestia de hacer lo que haría en su país de origen: pedir el consentimiento para operar.
  3. Médicos que operan por encima de lo que harían en su país de origen, sea porque lo hacen por encima de sus propios conocimientos, sea porque lo hacen más allá de lo que realmente necesita el paciente (amputaciones innecesarias por ejemplo, me decían).
  4. Sanitarios (que no siempre médicos) que hacen prácticas en el "tercer mundo" que no podrían hacer en su país de origen (ni como MIR) o médicos que experimentan en el "tercer mundo" lo que no podrían experimentar en su país (operaciones que son arriesgadas y que en su país le harían tentarse la ropa antes de lanzarse, pero que en el "tercer mundo" se sienten con patente de corso humanitario para prácticas de principiantes o experimentos de catedráticos).
Por supuesto que no toda la medicina humanitaria encaja en estos tres casos: la hay de mucha calidad y heroica. Pero hay que tener cuidado con el encandilamiento que produce esa "solidaridad" que, encima, reserva un alto porcentaje de los fondos recibidos para garantizarse un buen funcionamiento y unos sueldos para los no-voluntarios que para mí los quisiera yo. Insisto en que eso es lo que he escuchado y se añade a lo sabido sobre las malas prácticas de la industria farmacéutica vendiendo productos caducados o experimentando nuevas medicinas sin conocimiento de sus cobayas. Eso ya no viene envuelto en "medicina humanitaria". 
Como también escuché hace unos días, y en otro contexto, que hay algún que otro ERE para reconocidas ONG. También en ese mundo vamos a ver cambios interesantes.

2 comentarios:

  1. creo que esos médicos inmorales e impúdicos son minoría y que hay una gran mayoría que lo hacen por sentimientos de justicia y solidaridad....
    me niego a tener un visión negativa de la humanidad...
    hay que seguir confiando y pensando que todo el mundo es bueno mientras no se demuestre lo contrario
    un abrazo jose maria me encanta tu blog, pero en este tema he tenido que intervenir mamen

    ResponderEliminar
  2. Reproduzco lo que he escuchado a médicos y comparto tu percepción de la bondad de la mayoría. Eso no quita el problema que suponen las minorías.
    Gracias, Mamen

    ResponderEliminar