jueves, 26 de mayo de 2011

El dinero tiene sus razones que la razón no comprende

Le coeur a ses raisons que la raison ne connaît point, en el original.
No es la primera vez que encuentro noticias sobre el sector financiero libio, el del gobierno y el de los rebeldes. Ahora aparece en el Finacial Times un reportaje sobre las presuntas pérdidas que las inversiones libias por parte de su fondo soberano habrían tenido en productos financieros de JPMorgan, BNP Paribas, Société Générale o Credit Suisse. Se trataría de miles de millones y se habrían producido el año pasado, antes de que se montara el pollo actual anglo-francés (los suizos son neutrales, faltaría más).
Lo que me fascina no son tanto las pérdidas cuanto las inversiones del fondo soberano al que nadie le hacía ascos, aunque ahora se congelen sus activos.
No hay que culpar a un genérico "neoliberalismo" o a un todavía más genérico "capitalismo". Es más sencillo "cherchez l'argent" como antes se decía "cherchez la femme". Pero no el dinero genérico sino el de ofertantes de productos muy sofisticados (que forman parte de la llamada "crisis") y demandantes de los mismos aplicando la regla de juego básica y obligatoria que es la del beneficio. Ya puestos, me gustaría saber cómo funciona el gobierno de Venezuela en este proceloso mar de las inversiones internacionales en el sector financiero. Los amagos sobre la relación entre el gobierno de Venezuela (Pedevesa para ser algo menos genéricos) y el de Irán podrían ser un buen indicador: no hubo problemas con el "sátrapa"; los hay con el cuarto proveedor de petróleo a los Estados Unidos. Pero ni idea. Sólo es un tema a seguir.

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