lunes, 2 de mayo de 2011

Dos de mayo

Buena idea, la de Supermán, de renunciar a su ciudadanía estadounidense: el mundo se ha hecho pequeño y todo está conectado y está harto de que se le identifique con la política exterior de los Estados Unidos. 



Los ha habido que se han ofendido. Algún comentarista estadounidense ya ha dicho que "si Supermán no cree en los Estados Unidos, no cree en nada", probablemente siguiendo el dicho de Bush I después del "éxito" de la I Guerra del Golfo (solo comparable con el éxito de su hijo en la segunda edición). En aquel entonces, Bush padre dijo que "en el mundo hay una nueva religión: América" (quería decir, "Estados Unidos"). Las exaltaciones guerreras, aunque sean del perdedor, siempre son bienvenidas por los nacionalistas a pesar de que, como en el caso del "dos de mayo" españolista, el levantamiento fuese contra la modernización napoleónica y a favor de seguir en el oscurantismo y la sumisión ("vivan las caenas").
Lástima que ya en 1974 Supermán obtuviese la ciudadanía de todos los países miembros de Naciones Unidas. Y, sea como sea, al pertenecer a la clase alta, no va a tener problemas en los puestos fronterizos de policía que controla pasaportes. Las naciones son para "los de abajo" y contra "los de abajo", como está demostrando la "derechización" del debate político francés. Los superhéroes no tienen patria, como equivocadamente decía el Manifiesto Comunista de 1848 refiriéndose a los proletarios. Debería haber dicho "superhéroes", no proletarios. Ni, mucho menos, españolistas que sí tenían patria: la de su rey que se la arrendaba con tal de que le pagasen impuestos para sus fiestas reales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario