domingo, 3 de abril de 2011

Lo improbable también sucede

Hace 24 años, Frank Uesbeck, alemán, entonces un niño de 5 años, echó una botella al mar en un viaje familiar a Dinamarca. En el mensaje pedía respuesta y prometía corresponder. Ahora, un muchacho ruso de 13 años, Daniil Korotkikh, la ha encontrado en la playa de Morskoye, ha conseguido su e-mail y se han puesto en contacto. Las fotos de Daniil y de la carta que encontró en la botella se encuentran aquí, en La Repubblica.
Un caso más en el que lo improbable también sucede. Lo improbable, efectivamente, no significa que no pueda suceder.
Eso sí, y por añadir algo de escepticismo que siempre viene bien, la carta que aparece en la segunda foto no parece que haya sido escrita por un niño de 5 años aunque fuera en 1987 y de Westfalia, cuando los niños sabían escribir y no usaban abreviaturas de sms. Pero no le quita gracia al asunto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario