miércoles, 20 de abril de 2011

Libia y el imperio

Los que dicen que la guerra de Libia ha sido una agresión provocada por el “imperio”, deberían ver los datos con algo más de detenimiento. La inercia mental es mala consejera si se quiere entender qué está sucediendo. Otra cosa es si lo que se pretende es movilizar la opinión manipulando. Doy algunas referencias para que cada cual saque sus conclusiones.
Petróleo. Es la primera opción para los que “huelen a azufre” en cualquier lugar que les interese. Obviamente me refiero al presidente Chávez y los bolivarianos. Obvio también que olvidan que Venezuela es el cuarto proveedor de petróleo para los Estados Unidos, que si es cierto que Arabia Saudita ha llegado al “pico del petróleo” entonces Venezuela sería el primer país en reservas (aunque en ese tema todos mienten) y que alineamientos como el del gobierno argentino tienen que ver con sus necesidades de crudo. Sin embargo, si de petróleo se trata, no es del acceso al mismo ya que ese ya se tenía por parte de empresas “occidentales” (desde ENI a Gazprom, pero también Hess y Conoco) y, con la guerra civil ya planteada, ha sido Catar la que se ha llevado el gato al agua con la exportación del petróleo en manos rebeldes. El asunto es algo más complicado que una rápida y cómoda referencia al “imperio”.
La historia reciente. Todavía más complicado. Hace un par de semanas, en “McClatchy papers”, se leían (ventaja de la edición electrónica) una serie de cables de los diplomáticos estadounidenses destacados en Trípoli (el último, de diciembre de 2009). Interesante uno de enero de dicho año en el que el embajador afirma que “Libia podría perder su ventana de oportunidad para expandir su cooperación y compromiso con los Estados Unidos debido a la desorganización del régimen y a su persistente ambivalencia sobre la naturaleza de las relaciones que quiere Libia”. No hace falta recordar las buenas relaciones del régimen que recibía a Aznar y a Blair primero y después al Rey, y era bienvenido en todas partes a bombo y platillo (incluyéndose la entrega de las llaves de la ciudad de Madrid).
La actividad clandestina. Cierto que, cuando se ve la lista de los jefes rebeldes, aparecen nombres que se pueden relacionar con la CIA. Como suele suceder, ni son todos los que están ni están todos los que son. Eso no es novedad y se puede estar seguro de que hay infiltrados de la Agencia en otras instancias incluso del gobierno de Gadafi. Pero la “versión CIA” de la teoría del “imperio” tiene los mismos defectos: demasiado genérica y excesivamente olvidadiza de los problemas que ha atravesado la Agencia no sólo por sus evidentes fracasos sino también por su complicada relación con las muchas otras instituciones de espionaje y acción encubierta de los Estados Unidos. En todo caso, no conviene meter en el mismo saco lo que se hacía contra Libia cuando Gadafi era “malo” y lo que se hacía cuando se hizo “bueno” y “de los nuestros”, “guardián de la paz” y todo aquello que terminó apresuradamente.
Las finanzas. Que lo del “imperio” es demasiado genérico y que conviene distinguir, tendría que ser evidente cuando se lee la carta que el senador estadounidense Bernard Sanders (independiente) dirigió el 31 de marzo al presidente de la Reserva Federal y al secretario del Tesoro de su país. En la carta pregunta por las relaciones económico-financieras de bancos libios o de propiedad libia con la Reserva Federal y con instituciones gubernamentales estadounidenses. Es mucho dinero el que se ha movido en un evidente trato de favor como para pensar que "los Estados Unidos" estaban, simultáneamente, segando la hierba a los pies del gobierno de Trípoli y de sus instrumentos financieros internacionales. La cuestión bancaria y monetaria podría ser más importante que el petróleo mismo, pero algo más que sencillamente “imperial”.
Los actores. Sí parece probado, en cambio, que Arabia Saudita ha jugado un papel central en esta guerra usada (inútilmente) como “distracción” de qué está pasando en el mundo árabe. Los datos de Pepe Escobar en “Asia Times” parecen documentados a este respecto. Entiendo que los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y Alemania se abstuviesen  en la resolución 1973 (aunque tres podrían haberla vetado). Entiendo que Estados Unidos haya pasado a segundo plano (saben que no se puede ganar esa guerra) y haya dejado la acción a esta parte de la OTAN (obsérvese que no están todos). Lo que no entiendo es qué hace España allí. Pero esa es otra historia.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante - )

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