viernes, 22 de abril de 2011

Difícil perdonar

Un artículo recorriendo casos que muestran lo difícil que es perdonar. Se refiere, en particular, a Sudáfrica donde todavía hay venganzas en marcha entre partidarios y contrarios del legalmente desaparecido apartheid, aunque todavía vivo en los resquemores de unos y otros. Está presente también en Irlanda del Norte, donde los intentos de tender puentes entre católicos y protestantes son todavía minoritarios cuando hasta las escuelas siguen estando segregadas (unas para unos, otras para otros) y quedan vivos los recuerdos de los familiares de las víctimas. Y recuerdo cómo todavía están vivos los agravios producidos por la pasada guerrilla colombiana del M-19 que siguen pidiendo venganza y hace que destacados miembros de la misma, que dejaron las armas y pasaron a la reinserción, hayan tenido que ir con guardaespaldas para evitar el "ojo por ojo".
Si la violencia de ETA llega a desaparecer, como parece, no vendría mal plantearse el problema no sólo de la reinserción de los etarras sino el todavía más complicado  de la reconciliación. 
Y donde creo que hay que decir, con Dante, "lasciate ogni speranza voi ch'entrate", es en el caso palestino-israelí.
Es muy difícil perdonar. Y lo veo hasta en detalles nimios de la vida local e inmediata donde se practica el dicho "la venganza es un plato que se sirve frío". Lo cual, en boca de católicos militantes, no deja de tener su encanto. Será porque, como dice el artículo que cito, después se confiesan y se les borra el pecado.

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