viernes, 22 de abril de 2011

Cristianismo histórico

El primer fundador del cristianismo existió. Hay pequeñas referencias al Jesús histórico en textos ajenos a los evangelios. El problema son los textos sagrados mismos. Veamos.
Parece razonable reconocer que los evangelios no son un documento histórico sino religioso. Hasta el papa Ratzinger ha afrontado el espinoso asunto de las contradicciones entre los textos reconocidos. Por ejemplo, respecto a qué día se produjo la última cena de Jesús con su círculo más íntimo y si fue una ceremonia judía (la de la cena pascual) o fue una despedida de quien se sabía objeto de odio por parte de las élites judías. Los sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) dicen una cosa y Juan dice otra. Así que hay motivos para dudar de la historicidad de otros episodios narrados en dichos libros, incluidos los milagros que justifican la fe, pero en cuya existencia no se puede creer si no se tiene fe.
Los problemas con los textos sagrados creo que se aclaran con lo que los exegetas llaman Sitz im Leben, es decir, cuando los situamos en su contexto y es que ese contexto fue cambiante en los primeros siglos.
1. En una primera etapa, lo que ahora llamamos cristianismo fue una secta judía más y de las más contestatarias como seguidores iniciales de Juan el Bautista y con alguna que otra connivencia con otras sectas violentas, como aquella en la que militaba Judas. El "establisment" judío era su objeto de ataque pero desde perspectivas judías, la Ley y los Profetas a los que no se venía a abolir sino a "darles cumplimiento". Los judíos actuales se quedan en esa descripción del fenómeno y reconocen en los evangelios los elementos mesiánicos del mismo en un personaje como el "Hijo del Hombre". Esta primera etapa es después difundida entre las comunidades judías de la diáspora con el mismo celo misionero que tenían los judíos en su tiempo. La figura de Pedro, el pescador, es central en este contexto.
De esta etapa vienen ideas como la del pecado y la necesidad de redención. Es el rito del cordero pascual que lleva  sobre sí los pecados del pueblo y es enviado a que muera en el desierto para que mueran con él los pecados del pueblo.
2. Pero Pedro encuentra un oponente que es Pablo, judío también, pero ciudadano romano y buen conocedor del Imperio. Pablo introduce en la secta judía un universalismo diferente: el que proviene de las religiones mistéricas de la época, en particular, la del culto de Mitra, pero  también otros cultos mistéricos griegos. Ya no hay judíos ni gentiles sino que todos son uno en Cristo Jesús. Las bases sociales ahora ya no son únicamente las comunidades judías sino que son las clases bajas urbanas del imperio (los no-urbanos seguirán siendo paganos, es decir, campesinos). El mesianismo de la primera etapa es ahora milenarista: el mundo se acaba y se va a renovar todo en una especie de palingenesia. Hay una lectura del Padre Nuestro que va en esta dirección: se pide al Padre que venga ya a hacerse notar y a reinar en la Tierra como ya reina en el Cielo. Esa religión responde a las necesidades de grupos sociales en crisis que encuentran en la comunidad una defensa frente al sinsentido de la decadencia.
De esta etapa viene la idea de que es posible identificarse con el Hijo de Dios que, como el sol, nace y muere y renace, mediante ritos simbólicos como comer su carne y beber su sangre. Las semejanzas con el mitraísmo llegan hasta unir la Natividad con el solsticio de invierno.
3. Si en la etapa primera los seguidores de Jesús son vistos como una amenaza al orden establecido judío, en la segunda etapa los seguidores del Cristo son vistos como una amenaza al orden establecido romano: no sólo ponen en duda algunos elementos que "los de arriba" consideran esenciales para mantener su dominio sino que se están extendiendo de manera excesiva. Roma es ahora la Bestia y el Apocalipsis puede leerse como un texto anti-imperial. Contra el imperio que está respondiendo con persecuciones y con ejecuciones de los que serán considerados como "mártires" por parte de los cristianos condenados a las catacumbas. Curioso, a este respecto, que los evangelios subrayen en algún caso que son los judíos los que han matado a Cristo mientras que en otros casos se subraya que han sido los romanos. En realidad, se trata, respectivamente, de un grupo de ex-pertenencia y de un grupo de referencia negativa, pero grupos diferentes.
4. Constantino es la etapa que más marcará al cristianismo  cuando pase a ser religión  del Imperio (romano, por supuesto). Se eliminarán  los llamados evangelios apócrifos, es decir, los que ya no encajan con las nuevas necesidades de legitimación.
De esta etapa viene el legalismo del derecho canónico relacionado con el derecho romano y que poco tiene que ver con la Ley, la Torah judía inicial aunque revisada por Jesús el Reformador.
La historia no se detiene y el poder temporal de la Iglesia organizada jerárquicamente al modo romano tendrá efectos sobre la interpretación de este o el otro texto, como la pérdida de los Estados Pontificios hará que aparezcan nuevos dogmas y nuevos comportamientos en la Iglesia Romana, como antes los excesos romanos habían dado pie a la Reforma y a nuevas formas de leer los textos, ahora bajo el "libre examen".
Las nuevas circunstancias mundiales están trayendo consigo desde reacciones fundamentalistas defensivas hasta "fugas hacia adelante" pasando por nuevas fragmentaciones organizativas. En todo caso, el cristianismo ya no es un fenómeno europeo como empezó a serlo en la etapa 4 aunque, en el caso de la Iglesia Romana, sus jerarquías lo sigan siendo en origen o en mentalidad. El futuro, tampoco en este caso está escrito.

1 comentario:

  1. LA PAIDEIA GRIEGA DE CRISTO o HELENISMO CRISTIANO –VS- JUDEO CRISTIANISMO: La semana santa es tiempo de recogimiento, meditación, ejercicios espirituales y rectificación: La paideia griega tenía como propósito educar a la juventud en la virtud (desarrollo de la espiritualidad) y la sabiduría (cuidado de la verdad), mediante la práctica continua de ejercicios espirituales (cultivo de sí), a efecto de prevenir y curar las enfermedades del alma. El educador, utilizando el discurso filosófico y la discusión de casos y ejemplos prácticos, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo coincide cien por ciento con el currículo y objetivo de la filosofía griega. Y por su autentico valor pedagógico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el currículo y la metodología de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar la trascendencia humana (patente en Cristo) y la sociedad perfecta (Reino de Dios). Meta que no se ha logrado debido a que la teología judeo cristiana, fruto de la unión del Antiguo Testamento y los Evangelios de Cristo, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar y retomar la paideia griega de Cristo, separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su teología fantástica que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

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