miércoles, 30 de marzo de 2011

Guerra absurda, como todas

191 misiles de crucero lanzados por el ejército estadounidense en territorio libio no es poca cosa. Y más si se sabe que cada uno de ellos cuesta 1,5 millones de dólares. No sé cuánto cuestan las restantes operaciones de dicho país ni, mucho menos, las de otros países, incluida España.
La paradoja está en que, 1973 en mano, no podrían invadir Libia por tierra. Pero es que, probablemente, si lo hiciesen (y lo insinúa Obama en su discurso), tendrían otro Irak. Los misiles y la aviación sirven para destruir, para devolver a un país a la edad de piedra, pero para ganar una guerra hay que meter soldados de infantería, por tierra. Y eso no pueden ni quieren.
Curiosa situación: si no echan a Gadafi, que se preparen para la venganza; si hay empate y sigue la guerra civil, mala cosa porque habrá división en el G-20; y para ganar, es decir, para echar a Gadafi tendrían que gastar más dinero, vidas y reputación. Con razón los BRIC se abstuvieron en el Consejo de Seguridad: quieren un nuevo orden mundial y parece que está a las puertas.

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