sábado, 5 de marzo de 2011

Doble moral "occidental"

A estas alturas parece claro: hay regímenes dictatoriales que merecen que el pueblo se levante e intente destronar a sus gobernantes y hay regímenes dictatoriales que no merecen la ingratitud frente a los esfuerzos que hacen por el bien de sus gobernados (no ciudadanos y sí súbditos). Así, por ejemplo, intentar quitarle el poder a Gadafi estará bien (y en mi opinión, lo está), pero ya no está tan bien intentar hacerlo con regímenes claramente aliados con los "occidentales" en general y con el de los Estados Unidos en particular. Lo de Túnez y Egipto, es que les pilló por sorpresa y se han encontrado con hechos consumados, así que han corrido en socorro del vencedor como parece que han intentado hacer en Libia una vez han visto que el régimen de los Gadafi no se sostenía. Pero ¿qué pasa en Yemen? ¿qué pasa en Iraq? Bueno, pues se mirará hacia otro lado. Lo de Iraq ya es excesivo: se invade un país diciendo que tenía armas de destrucción masiva que no tenía y, como no las tenía, se dice que se ha invadido para "construir la democracia" en el país. Pues vaya éxito: ahí tienes a algunos iraquíes (me niego a usar el genérico "los egipcios", "los tunecinos", "los libios", cuando sólo son "algunos" de ellos, tal vez muchos, incluso muchísimos, pero no todos) protestando en las calles por la insatisfacción de sus necesidades básicas (como en otros países de la zona) y por la insatisfacción que les produce el régimen sólo superado por el belga en cuanto a dificultades para formar gobierno después de unas elecciones que, a diferencia de los belgas, sí parece que fueron fraudulentas. Como la de la otra democracia construida por los occidentales, transparente y nada corrupta: la de Afganistán.

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