martes, 22 de marzo de 2011

Abrazos a Gadafi

No tengo razones para pensar que los motivos de Chávez sean mejores que los de Aznar. Chávez defiende ahora a Gadafi (los BRIC y Alemania se abstienen) y Aznar cenó con él y recibió un hermoso regalo de su amigo y hermano. También el Rey de España le visitó. En descargo de este último (que no en su defensa) está que cumplía órdenes del ejecutivo, del gobierno. Y peor si lo hacía por voluntad propia. Porque tan "sátrapa" era Gadafi entonces como ahora. Insisto: no tienen por qué ser mejores los motivos de uno u otro para apoyar al que ahora llaman "sátrapa" y entonces aliado.
No voy a discutir la intervención y sus objetivos aunque lo que anunció Fidel Castro fue una invasión. Los motivos son tan oscuros como los de Chávez y Aznar para defender a Gadafi en tiempos diferentes. Ninguno de los motivos que unos anuncian y otros suponen me parecen convincentes. Esas motivaciones no son creíbles como no lo eran las de invadir Iraq. Y los objetivos tampoco están claros.
Lo que me parece una obscenidad no es lo de ahora, ya de por sí obsceno, sino lo de antes, lo que se produjo bajo Bush II y ha durado hasta estos días.
Si Gadafi es un delincuente (que parece que lo es), lo indecente es el cinismo con que lo han defendido. Llámese Chávez o Bush. Ambos huelen a azufre y difunden su olor entre los que les hacen de turiferarios. Lo cual no quita indecencia al modo con que ahora se le ataca. Cínico sin duda, pero no por observación de los hechos sino por simple deducción a partir del cinismo general de la clase política mundial. Maquiavelo, a su lado, sería angélico. Pero es que, en sus tiempos, el comercio de armas no había alcanzado el nivel de obscenidad que tiene en la actualidad. La lógica del beneficio tiene esas cosas.

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