viernes, 11 de febrero de 2011

Peligro para las democracias

Frances Fox Piven, una de las frecuentemente atacadas por la derecha mediática estadounidense como base de todos los males sucedidos en los últimos años, publica un artículo sobre qué están haciendo algunas estrellas de los medios, televisivas en su caso y, en concreto, Glenn Beck, uno de los inspiradores del Tea Party. Copio y pego el final porque lo encuentro aplicable, con las convenientes correcciones, a otros contextos:
By telling simple fairy tales that trace these big and complex changes to the machinations of particular people, Beck makes the changes comprehensible in a way, and also makes the people who are presumably responsible the targets of his listeners' frustration and outrage. Partly because it is utterly irrational, and partly because it is an effort to bully and intimidate his political opponents, this is dangerous for democratic politics.
1. Se trata de que el telepredicador presente como cosas sencillas algo que es complicado, casi acercándose al cuento de hadas.
2.  Una de las formas de dicho cuento es la de presentar lo que sucede como efecto de las maquinaciones de personas concretas.
3. Gracias a estas versiones paranoides de la realidad, la gente cree entender qué sucede realmente, ya que siempre resulta difícil abarcar situaciones con muchas variables, muchos actores, demasiadas casualidades y confusos antecedentes. 
4. Como la gente que escucha lleva arrastrando sus propias frustraciones, nada mejor que ofrecer a la audiencia un objetivo sobre el que descargar la agresividad que es producida por la frustración.
5. Es muy peligroso para la democracia (es pre-fascista o, si se prefiere, pre-totalitario, para así incluir a la izquierda) el nivel de irracionalidad del discurso y el intento de intimidar a los oponentes.
Y añado: un poco de miedo, de asustar a la gente con amenazas no concretadas, es la aceituna del dry martini: no es estrictamente necesaria, pero queda bien. O ayuda.
Mutatis mutandis, como digo, puede aplicarse a otras situaciones que no son los Estados Unidos. Y ese es el verdadero problema. Los bárbaros no están ad portas: están dentro. Afortunadamente, parece que su audiencia está disminuyendo. No está todo perdido.

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