domingo, 13 de febrero de 2011

Gatopardo egipcio

La prueba del ácido es sencilla: el gobierno de Israel ha recibido con alegría la noticia de que el "nuevo" gobierno cumplirá con sus compromisos internacionales, es decir, con Israel, según cuenta Ha'aretz. Por eso me cuesta entender el entusiasmo "democrático" con que se ha recibido el hecho de que Mubarak dimitiese. Porque eso es lo que ha sucedido. Confieso mi ignorancia, pero hay cosas que sí me parecen claras hasta para alguien como yo, que no habla árabe y que sólo ha estado una vez en Argelia (en encuentros académicos) y otra en Marruecos (de turista).
1.No se ha tratado de una toma revolucionaria del poder sino de manifestaciones que han llevado a dicha dimisión.
2. No excluyo la posibilidad de que la dimisión del enfermo Mubarak fuese una dimisión programada y anunciada. Ni se excluye la posibilidad de que dicha dimisión hubiese sido acordada con el gobierno de los Estados Unidos con anticipación a los hechos.
3. Recuérdese que el ataque "musulmán" a los "coptos" (cuando ambas comunidades conviven pacíficamente) fue un montaje.
4. Tampoco excluyo que lo que ha movido a los manifestantes haya sido el haber encontrado un chivo expiatorio (justificado, sin duda) para la frustración que produce el alza del precio de los alimentos.
5. Hay pequeñas purgas en la cúpula dirigente y dominante, pero son los mismos perros con los mismos collares.
6, "Se vogliamo che tutto rimanga com'è, bisogna cambiare tutto" sigue siendo el precepto aplicado por Tancredi en El Gatopardo, de Lampedusa. Creo que es el caso.
7. Lo cual no quita para reconocer el deseo de democracia en amplias capas de la población en el mundo árabe. Las encuestas ya lo decían, como esta del Pew Research Center de hace unos meses..


8. Ni para reconocer el potencial de auto-organización pacífica de las demostraciones y manifestaciones. Lo del Islam como básicamente violento es como decir que el cristianismo es básicamente violento, visto lo que hay que ver en el Antiguo Testamento.
9, En todo caso, produce desagrado (por no decir asco) las fotos de los líderes "occidentales" dando la mano al que ahora tildan de dictador. Efectivamente, era un hijo de puta, pero era nuestro hijo de puta. Y lo de "nuestro" es lo que cuenta. Si después es demócrata o cleptócrata, ese es su problema, no el nuestro. Lo nuestro es la democracia en... Cuba.
10. En esa misma línea se inscribe la visita "de Estado" librada por el presidente del Parlamento español al dictador de Guinea. De momento, no es dictador, sino que es "nuestro hijo de puta", como cuando Mubarak era recibido en Madrid por Aznar, entonces presidente del gobierno, o como, este último, ya de ex-presidente, cenaba amigablemente con el demócrata Gadafi. Esto último es geopolítica: lo que manda Washington.  Pero el resto tal vez tenga algo que ver con el déficit de energía que tiene España en esta particular coyuntura energético-petrolero-gasística que atraviesa el mundo y, en particular, los países que, encima, han reducido sus subvenciones a las energías renovables. Si Lampedusa levantara la cabeza...


Añado lo curioso que es, una vez más, ver cómo cada cual arrima el ascua a su sardina. Glenn Beck, maestro de proselitistas mediáticos, es un caso rutilante, ejemplo para muchos otros sabios que en el mundo han sido.

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