sábado, 26 de febrero de 2011

El que tiene boca, se equivoca; y si es político, más

Esto es lo que decía el presidente Chávez (pinchar) hace un par de años escasos a propósito de Gadafi. Hay quien se lo echa en cara. Y con razón. Pero la lista es algo más larga y me sigue fascinando.
Empiezo por las maniobras que ordenó el presidente Reagan a la VI Flota en el Mediterráneo frente a Libia. Decía que estaba a punto de atacar a Gadafi, es decir, al suelo de Libia. Era 1986. Gadafi era un paria. Y se atacó Trípoli.
Su situación empeoró con el atentado de Lokerbie, que ahora conocemos algo mejor gracias a WikiLeaks. Se trata del avión que explotó en vuelo en 1988. El autor de la explosión fue detenido y condenado por terrorismo, aunque fue liberado posteriormente y fue recibido como un héroe en Libia, de donde había partido la idea de la bomba.
Pero es que, para entonces, Libia había dejado de ser un país maldito y su líder absoluto y supuestamente eterno había dejado de ser un paria. El 11-S, su "conversión" al anti-terrorismo, su destrucción de armas de destrucción masiva (esperemos que no las desentierre ahora la OTAN si es cierto lo que dijo Fidel Castro de que la OTAN quiere invadir Libia), su mea culpa por Lokerbie, no le evitaron ser un "hijo de puta", pero fue "nuestro hijo de puta" (aunque no está muy claro quién fue el primero en usar tal apelativo para qué presidente latinoamericano, ¿Roosvelt? ¿Anastasio Somoza? no lo sé).
En 2003 dejó de ser malo y fue bendecido por los Estados Unidos. Y Gadafi cenó con José María Aznar, y recibió el abrazo del rey Juan Carlos y fue visitado por el entonces ministro de Asuntos Exteriores Moratinos. Nadie exponía que era un régimen basado en el miedo, decreciente por cierto en estos días, y todas las lindezas que ahora se airean. Había que democratizar Cuba, pero no Libia (ni Egipto, ni Túnez, ni Argelia, ni Marruecos, ni Bahréin, ni siquiera Arabia Saudita, ni tampoco Irak). 
Lo que ahora está sucediendo es claro: se ha caído la hoja de parra que ocultaba las vergüenzas no de un régimen, sino de los opulentos y civilizados europeos y estadounidenses y su "realpolitik". Hasta el realismo tiene sus limitaciones y ahora las descubren y quieren romper relaciones con quien fue maldecido, bendecido y ahora maldecido de nuevo sin que cambiase tanto. Son los de la "realpolitik" los que han ido cambiando según les convenía y corren ahora a ponerse de parte del que prevén será el vencedor. Ellos sabrán por qué. Ah, sí, cortan las relaciones porque AHORA hay violencia.

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