miércoles, 23 de febrero de 2011

El poder de los medios

Está muy difundida la idea de la omnipotencia de los medios de comunicación para moldear las opiniones de la gente. Dudo de esa omnipotencia. Potencia, sí. Pero hasta ahí no más.
Primero, cuando en una reunión de jóvenes investigadores indiqué qué programas de televisión veía y qué radios escuchaba, hubo un cierto revuelo ya que los asistentes, que creen conocer mi tendencia ideológica, no podían entender que dichos programas fuesen de una línea opuesta a la mía. Los defensores de la omnipotencia de los medios se dieron cuenta de que uno busca el medio que dice lo que uno quiere oír. Tal vez etiqueten los problemas o refuercen las propias ideas, pero difícilmente van a crear etiquetas e ideas en personas que ya piensan lo que queda reflejado en la línea editorial de los medios a los que uno accede regularmente creyendo que los "otros medios", es decir, los contrarios  a los propios,  deforman la realidad.
Segundo, escuché en dos programas de radio diferentes (programas no locales) eso de que "los grandes medios han callado sobre este tema". Lo fantástico es que se dijese en dos de esos "grandes medios". En la marabunta de casos de corrupción (reales o simplemente denunciados a ver si cuela) que se dan en las Españas, es cierto que el espacio que se les da depende de si son "de los nuestros" (poco espacio) o son "de los otros" (mucho espacio). Pero, en general, están. No sé si están todos los que son ni si son todos los que están. Lo que cambia es el espacio que se les da, con excepción de las televisiones locales que sí reflejan la "voz de su amo".
Tercero, pero relacionado con lo anterior: internet, donde uno puede encontrar los temas más "frikis" o más "conspiranoides" con abundancia de material ficticio o apropiado.
Pero, sobre todo, el poder de los medios es mucho más real en términos de "los dos pasos de la comunicación": el que ya tiene la idea y recibe la información apropiada de "sus" medios es el que influye en otros como "líder de opinión" y más si al individuo le llega la "noticia" desde dos personas diferentes pero que la han leído, escuchado o visto en "su" medio. Me pasó hace poco: el argumento que utilizaba mi amigo para asegurar la veracidad de una noticia era que dos personas distintas se lo habían dicho (ejerciendo así el momentáneo minuto de gloria de ser líder de opinión). Lo que no sabía mi amigo es que esas dos personas trasmitían una noticia falsa que había difundido un determinado grupo mediático (prensa-radio-televisión que, además, añade credibilidad al dar la noticia en tres medios diferentes). El problema es que la noticia era falsa y eso sí que lo puedo asegurar.
En este asunto, siempre queda el elitismo ingenuo de quienes piensan: a mí no me influyen, influyen al vulgo. Odi profanum vulgus et arceo.

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