sábado, 12 de febrero de 2011

Bancarrota subestatal, es decir, nacional

A ver si se reconoce una situación que tiene componentes como los que siguen:
1. Las entidades administrativas por debajo del gobierno central han recibido de este mucho dinero en los últimos dos años como parte de un programa de estímulo económico, de cara a la recuperación, sobre todo del empleo.
2. A pesar de ello, dichas entidades se encuentran al borde de la bancarrota, si no es que algunas ya han llegado a tal situación: deudas por encima de ingresos e incluso de patrimonio. La facilidad con la que se han endeudado es pasmosa.
3. La clase política central se debate entre permitir refinanciaciones indefinidas o admitir las bancarrotas que se atribuyen a los gastos, evidentemente injustificados, de los gobernantes en dichas entidades, uno de los cuales se refiere a los costes de personal, con plantillas hinchadas y pagadas por encima de la media.
4. Los gastos en salud y las pensiones intervienen a favor de dicha bancarrota. Y los proyectos extravagantes, también.
5. Declararse en bancarrota supondría incrementar los gastos de financiación. ¿No hay salida?
Mi admirado Michael Barratt Brown atribuía al endeudamiento excesivo de las entidades federativas de la ex-Yugoslavia un papel importante en la implosión de aquel Estado: las repúblicas se habían endeudado y el gobierno central no sabía qué hacer con dicha deuda soberana.
En las Españas es uno de los temas de estos días y bien harían los telepredicadores y radiopredicadores en dedicarle más tiempo a esa posibilidad de implosión debida a causas económicas que a la exaltación patriótica de los valores inmarcesibles de la nación española.
Sin embargo, los cinco puntos que anteceden se refieren a los Estados Unidos. De ahí la ambigüedad del título, porque allí la "nación" (estadounidense) está compuesta de "Estados" mientras que en España, desde algunas perspectivas, el "Estado" está compuesto de "naciones". Pero tanto da cómo se llamen. El caso es que el endeudamiento de dichas "entidades administrativas por debajo del gobierno central" es extremo en ambos casos. En el de los Estados Unidos, particularmente en  Illinois, Nueva York, Nueva Jersey, California y Texas. En el caso español, según el Banco de España, aunque no me fío mucho de esos datos, Comunidad Valenciana, Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña y Galicia tienen una deuda que supera el 10 por ciento de su respectivo PIB (datos de septiembre de 2010). La opción del gobierno ha sido la de permitir que se endeuden más, que, en términos menos brutales, se llama "permitir la refinanciación de su deuda", como si la refinanciación fuese gratis. Los gobiernos de Cataluña, Castilla-La Mancha y Murcia ya pueden respirar tranquilos: a diferencia de los Estados Unidos, el gobierno central no les va a dejar hundirse. Los españolitos, no sé si pueden respirar tranquilos.

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