jueves, 13 de enero de 2011

Preguntas capciosas

No les tengo mucha simpatía a los referendums.
Primero, porque suelen convertirse en plebiscitos, es decir, que no se pregunta por algo sino que se pide explícitamente el apoyo a un líder. El general De Gaulle era un experto en ello (Constitución, Argelia) hasta que en 1969 le salió un NO y se tuvo que retirar. Sin llegar a tales extremos, el referéndum convocado por el Partido Socialista en España a propósito de la permanencia en la OTAN terminó siendo algo parecido cuando Felipe González planteó el "quién gestionará el NO", es decir, que si gana el NO, González se iba y se producía el caos ("o yo o el caos", vendría a ser la cosa, algo así como en el referéndum franquista de 1966).
En segundo lugar, porque no suele ser un sistema para preguntar al electorado qué piensa o quiere sobre un determinado tema sino que los objetivos suelen ser otros como confirmación, distracción, exaltación...
Tercero, porque, por más que puedan ser vinculantes (o deban serlo si se trata de un referéndum), los gobiernos se reservan el derecho de interpretar e incluso olvidar el contenido del mismo. De nuevo el caso del referéndum de González de 1986: "¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica, en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?". Los dichos términos eran tres condiciones: la no incorporación a la estructura militar integrada de la OTAN, la prohibición de instalar o introducir armas nucleares en España y la reducción de la presencia militar estadounidense en territorio español. Si se ha hecho caso o no a la primera condición, lo dejo para los expertos. Pero me quedo en el texto de la pregunta, una pregunta sobre si se considera conveniente o no una determinada cosa: si se considera inconveniente no significa que no se tenga que hacer, parece. Eso me da paso a mi cuarta razón: la formulación de la pregunta.
Toda pregunta se puede formular de muchas formas. Un truco muy usado en política consiste en hacer la pregunta de modo que la respuesta afirmativa coincida con lo que quieren los que la convocan (y la convocan para ganarla). El ejemplo que siempre pongo es el referéndum en Italia, en 1974, sobre el divorcio. La pregunta estaba hecha de modo que los partidarios del divorcio tuvieran que decir NO y los contrarios al divorcio dijesen SÍ: "Es usted partidario de la abrogación de la ley Fortuna-Basilini", se preguntaba. Los que querían que se quitase la ley que permitía el divorcio decían SÍ y los que querían que se mantuviese dirían NO. La pregunta también se las trae, como esas retóricas de abogados que preguntan "y no es menos cierto que...", que espero que no me hagan nunca porque no sé si tendré que contestar SI (que es cierto, pero menos), NO (que no es cierto) o NS/NC.
Imaginemos un país en el que se ha propuesto no extraer petróleo de unos determinados campos dado su coste ecológico y humano (para pueblos originarios que no desean ser molestados), pero que para dejarlo bajo tierra se pide que otros países compensen al "propietario" por lo que no produce. Y supongamos que, vistas las diferencias que produce la iniciativa (sobre todo políticas), se propone una consulta al pueblo soberano. Se puede hacer la pregunta del modo siguiente: Si no se cumplen determinadas condiciones (a estas horas prácticamente imposibles) respecto al dinero que tiene que venir y sabiendo que el gobierno es bueno y usará la cosa en beneficio de todos, ¿sacamos petróleo o lo dejamos que se pudra bajo tierra y nos quedamos sin ningún dinero? Obsérvese que no se dice si el petróleo lo sacará el Estado o se hará una concesión a empresas privadas (extranjeras casi por definición) y obsérvese que se dan condiciones (recuerda al referéndum de la OTAN) que favorecen la respuesta a favor de la extracción. Se podría plantear de otra forma: ¿es usted partidario de respetar el territorio de pueblos que no quieren que se les invada?. O también: ¿es usted partidario del suicidio colectivo que están suponiendo las continuas agresiones a la Naturaleza, del tipo Deep Horizon, de la BP en el golfo de México? Si se quiere ser más sutil, podría ser: ¿es usted partidario del pan para hoy y del hambre para mañana?. Me sé las respuestas. Lo que no sé es la pregunta.

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