jueves, 20 de enero de 2011

Mundo bancario fantástico

Declara un banco una reducción de los beneficios del orden del 52 por ciento. "Naturalmente" eso se debe a las condiciones generales del mercado y a la débil demanda de sus productos financieros y no a la mala gestión de sus ejecutivos. Como en los tiempos soviéticos, cuando la mala planificación por un lado y la alienación de los campesinos por otro llevaban a malas cosechas, año tras año los dirigentes achacaban el resultado a "condiciones ambientales inusualmente adversas". El problema, para mí, cuando leía Novedades de Moscú y Tiempos Nuevos, era la palabrita "inusualmente". Porque año tras año no se puede ser "inusual". Ahora lo que me fascina es la "naturalidad" de esta caída de beneficios. 
Este último semestre los beneficios cayeron a "sólo" 2.390 millones de dólares, bien lejos de los 4.950 del año anterior. Y eso explicó, junto a otros factores, la caída de Wall Street de ayer.
Otra cosa es que, visto que los malos resultados del banco se deben a la Naturaleza y no a sus ejecutivos, estos vayan a recibir una media de 450.000 dólares (unas 280.000 libras esterlinas) en bonos hasta alcanzar la cifra total de 10.000 millones de libras. El interés más desinteresado, como decía una Caja de Ahorros española antes de ser saqueada por los políticos de turno que la desvirtuaron. El banco no trabaja para sus clientes. Y menos en "condiciones ambientales inusualmente adversas". Trabaja para  un cuerpo de "apparatchik", a lo que parece "responsable ante Dios y ante la Historia".

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