sábado, 29 de enero de 2011

Más sobre el fin del mundo

Me encuentro con que Joel Rosenberg, reconocido Christian Zionist, anda a la greña con el también telepredicador Harold Camping. Ambos están en la línea de analizar la Biblia en general y el Apocalipsis en particular para encontrar allí las claves del Fin del Mundo. Rosemberg, como Cristiano Sionista que también lo era Ton DeLay, prominente republicano hoy juzgado y condenado, cree que es labor de todo buen cristiano el promover la Segunda Venida de Cristo a la Tierra. Eso como cristiano. Pero como sionista, cree que una buena manera de conseguirlo es procurar que el Estado de Israel recupere sus fronteras bíblicas (supongo que las que se extienden del Eufrates al Nilo, que ahí es na'). Eso sí, son proisraelitas, pero algunos son antijudíos por aquello de que fueron los judios los que mataron a Jesús de Nazaret (yo creía que habían sido los romanos, pero el evangelio de Mateo se preocupa de subrayar la culpabilidad judía en un claro caso de actitud negativa frente al grupo de ex-pertenencia: el cristianismo se inicia, hasta que llega Pablo de Tarso, como una secta judía, progresivamente desgajada del judaísmo).
Pero el problema de Rosemberg no es ninguno de esos, que comparte con Camping. El problema es que este último ha puesto fecha (tomen nota en sus agendas): el Dia del Juicio será el 21 de mayo y el Fin del Mundo el 11 de octubre. Los argumentos exegéticos, que incluyen la matemática del ingeniero que es Camping, son interesantes, así que vaya preparando las maletas. Eso sí, en el entretiempo puede dejar donaciones en la web de Camping que no parece muy preocupado por la inminencia del evento y sigue interesado en recibir algún dinero para aguantar hasta entonces. El problema de Rosemberg es que dice que el evangelio dice que "no sabéis ni el día ni la hora", así que sí que habrá fin del mundo y juicio final, pero seguimos sin saber cuándo, según Rosemberg.
Por casualidades de la vida, un ajetreado viaje en tren me ha dado tiempo para verme algunos folletos que me habían pasado en Cristanisme i Justicia, un grupo de reflexión de viejos amigos, básicamente de jesuitas aunque no exclusivamente. Un texto que me interesó (y no el único) fue el de Xavier Alegre y su Introducció al Apocalipsi. Alegre no hace firuletes con un texto que toma como eterno sino que lo sitúa en su contexto histórico: el momento en que los cristianos (y los judíos) están siendo perseguidos por el Imperio (romano, por supuesto), imperio cuyas tintas negras hay que cargar (es la Bestia) al tiempo que se le dan esperanzas a una comunidad perseguida de que las cosas podrán mejorar. La idea de que el fin del mundo (es decir, del mundo por ellos conocido que ahora llamaríamos sistema-mundo) estaba cerca, estaba muy difundida. De hecho, hay una interpretación, que no me parece desacertada, del Padre Nuestro, la oración, en términos parecidos a los que Alegre hace del Apocalipsis: Ven a santificar tu nombre vilipendiado por estos, trae tu reino frente al reino de estos y hazte obedecer por ellos aquí como ya se te obedece en los Cielos; así que danos hoy ese pan, perdona lo que hayamos hecho mal (de paso, ya perdonamos nosotros) y no nos dejes equivocarnos de bando e irnos con el Mal.
Alegre encuentra que, frente al Imperio, había quien colaboraba, había quien se iba a las guerrillas y había quien luchaba desde la esperanza, que es el caso del autor del Apocalipsis, cuyo interés por el fin de la vida humana en el Planeta parece más bien secundario. Y, para su interpretación, esperanza activa es lo que se espera del cristiano frente a los imperios que han seguido al romano hasta nuestros días, incluyendo los que se dicen cristianos y afirman en sus monedas "in God we trust" ("Yo creo en la esperanza" que decía el jesuita ex-jesuita Diez-Alegría, como Charles Péguy escribía "La foi que j'aime le mieux, dit Dieu, c'est l'espérance").
Como no soy creyente, no voy a entrar en si sí o si no. Simplemente contrasto dos versiones (o tres, si las dos primeras se toman como una sola) de un mismo texto que, como creo que también habrá quedado claro, hay que situar, también a ellas, en su contexto histórico (con el Imperio, ahora estadounidense, la Bestia) y su perspectiva de grupo dominante o de grupo oprimido.
Parafraseando a Marx (el bueno, es decir, Groucho), estos son los finales del mundo; si no le gustan, tengo otros. Por ejemplo, el 21 de diciembre de 2012, según, supuestamente, el calendario maya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario