sábado, 8 de enero de 2011

El fin del mundo

El 22 de octubre de 1844 tenía que haberse terminado el mundo según William Miller. Los Adventistas del Séptimo Día se originaron a partir de la Gran Decepción que se produjo al día siguiente, al ver que Jesús no regresaba a la Tierra.
Ya tenemos nueva fecha para el fin del mundo: el 21 de mayo de este año. Cálculos muy elaborados a partir de la Biblia en inglés, que incluyen la creación del Estado de Israel en 1948, abonan esta creencia.
Y yo que me creía que el mundo terminaría en 2012 (sigo sin saber si el 21 o el 22 de diciembre) según el calendario maya...
Pero es obvio que se nos viene encima: la muerte de tantos pájaros y peces en tantas partes del mundo lo prueba sin lugar a duda... si uno es creyente con anterioridad al dato. Es como los milagros que aparecen en los evangelios: prueban que el cristianismo es la verdadera religión a los ojos de los que ya saben que el cristianismo es la verdadera religión. El argumento circular siempre es intrigante: lo que dicen los evangelios es la prueba de que uno está en la verdadera religión y es la prueba porque ya sabíamos que es la verdadera religión y, por tanto, lo que en ellos se cuenta es la pura verdad.

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