martes, 7 de diciembre de 2010

Miedo y engaño

"Nos han hecho creer que cacheándonos, privándonos del cinturón, haciéndonos extraer los ordenadores de los maletines mientras observan cansinamente en una pantalla el contenido de éstos, viajamos plenamente seguros. Saben que la plena seguridad es inalcanzable; pero nuestro miedo les ayuda a engañarnos".
Esto dice Alberto Piris en su blog y subrayo la última frase, porque también me ronda a mí esa idea. Tuve un estudiante guardia civil al que dejé perplejo cuando le dije cómo habría atacado yo el vuelo que me había permitido llegar a la hora de clase. Y yo no soy un profesional del asunto. 
Pero parece claro que el miedo es mal consejero: en condiciones de miedo e inseguridad, cualquier carismático puede contar cualquier cosa y será creída y el carismático seguido. Es tiempo del "retorno de los brujos" en general, de las religiones en particular y de los dogmatismos en concreto. Pero el engaño, como el tango, es cosa de dos: uno que engaña y otro que es engañado. Lo interesante es conocer a ambas partes y darse cuenta de la relación.

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