lunes, 27 de diciembre de 2010

La palabra populista

Sirve para un roto y un descosido. Por ejemplo, para describir la deriva "populista" del líder político de la derecha española, Mariano Rajoy, o para referirse a Anonimous y a Assange y su "ciberpopulismo". Por supuesto, también sirve para el Tea Party y, cómo no, para Chávez y hasta para Kirchner. La lista podría extenderse a Evo Morales, Silvio Berlusconi, Rafael Correa, Ahmadineyad... Pero sí parece que Berlusconi raramente es llamado tal, cosa que sí sucede con los otros tres. A José María Aznar sí que se le ha llamado
Caben dos opciones por lo menos. Una es asumir que la "verdadera" definición de populismo es la propia y rechazar los casos en los que no se aplican. Hasta hace poco, populista era un insulto en boca de la derecha, como fascista lo era en boca de la izquierda, cada cual con su definición más o menos laxa para que sirviese para la gente que no les gustaba. Pero la cosa ya no está tan clara.
La otra opción es la de preguntarse qué tienen en común esos y los muchos otros casos en los que aparece la dichosa palabra. En general, se refieren a políticos que toman o pretenden el poder usando para ello la movilización de sentimientos políticos básicos (nacionalismo, negación de las diferencias sociales, entusiasmo por determinados valores, "unidad de las tierras y de los hombres" de España y una cierta fascinación por la violencia por lo menos verbal). Son un "cambio" que refleja el cambio que se está produciendo en el mundo y responde a las inseguridades que produce la acumulación de crisis mundiales. Por lo general, proporcionan un odioso enemigo sobre el que descargar todas las frustraciones producidas por dichas crisis y las agresividades que lleva consigo la frustración. Eso sí: generan reacciones muy parecidas por parte de los contrarios y por eso pueden ser llamados "populistas" por los mismos motivos que sus adversarios del otro extremo, tal vez igualmente populistas. Casi parece que se trate de uno de los "signos de los tiempos". Mal augurio.

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